Michael Safi – Nueva Delhi | El Diario | 24/09/2016

Como el resto de centros médicos de la sofocante capital de India, el hospital Kalawati Saran, al norte de Delhi, se está llevando la peor parte del brote de una enfermedad transmitida por el mosquito.

Aprovisionadas de agua y comida, familias enteras acampan en los pasillos del hospital. En la unidad de neonatología, casi 20 mujeres por habitación duermen en colchones sobre el piso. Fuera, uno de los cestos desborda de basura y un perro callejero se arrastra por las escaleras.

Pocos usan mascarillas y casi nadie las fundas para los zapatos que podrían evitar que el implacable polvo de Delhi entrara en las salas de curaciones.

Hospitales como el Kalawati, una instalación pública que provee atención gratuita a los más pobres de Delhi, son una ‘zona cero’ para los superorganismos multirresistentes a los antibióticos, a los que la ONU, en la asamblea general de esta semana, señaló como la mayor amenaza para la medicina moderna.

Los mayores consumidores del mundo

Según los investigadores, en ningún otro lugar es tan severa la creciente amenaza global de la resistencia a los antibióticos como en India.

En el año 2008, una de las enzimas que ayuda a que los organismos sean resistentes y una de las que más preocupa a los médicos apareció de manera descontrolada en Nueva Delhi, ciudad de la que recibió su nombre: NDM-1. Desde entonces, se ha esparcido por otros 70 países alrededor del mundo.

Pero las pobres condiciones de algunos de los hospitales, ciudades y pueblos de la India son apenas una parte del problema. Según un estudio elaborado en 2010, los habitantes de la India son los mayores consumidores de antibióticos del mundo. De acuerdo con las estimaciones de la Asociación Médica de la India, cerca del 50% de los medicamentos recetados podrían ser innecesarios o de uso inapropiado.

“Los médicos tratan de ser cautos, así que, generalmente, recetan antibióticos para combatir enfermedades para las que no son necesarios”, dice el Dr. Ajay Kumar, un experimentado especialista en pediatría del hospital Kalawati Saran.

Además, hay incentivos financieros: cotidianamente, los médicos reciben comisiones de las farmacéuticas por recetar determinados medicamentos.

El exceso de medicamentos recetados no es solo asunto de los hospitales. El miércoles pasado, en una farmacia cercana al Kalawati Saran, fue posible comprar el antibiótico Nflox-TZ sin receta, tan solo con la vaga descripción de un dolor de estómago. El farmacéutico accedió a vender una tira de comprimidos, la mitad de la dosis, por cerca de 69 rupias (92 céntimos).

En unos puestos que funcionan como farmacias frente al All India Institute of Medical Sciences (AIIMS), un importante hospital del sur de Delhi, también se venden sin prescripción médica cientos de tiras de comprimidos y envases de antibióticos.

Pero implementar medidas restrictivas sobre el uso de los antibióticos o aumentar el precio de los medicamentos también generaría problemas: todavía mueren más indios por no acceder a los medicamentos más fuertes que por abusar de ellos.

Los bebés se llevan la peor parte

En Delhi, los recién nacidos son, a menudo, los que se llevan la peor parte, debido al pésimo estado general y el abuso de antibióticos. Según un estudio de gran relevancia publicado la semana pasada en la revista médica The Lancet, un seguimiento realizado a 13.530 bebés internados en la unidad de cuidados intensivos de los tres hospitales más importantes de la ciudad mostró un “grado alarmante” de resistencia a los antibióticos.

Cerca de 500 bebés murieron por septicemia, muchos de esos casos debido a la bacteria acinetobacter. De esos 500 casos, el 82% simplemente no pudo ser tratado con ningún antibiótico conocido.

“Nos encontramos ante una cantidad abrumadora de pruebas que confirman una resistencia a los antibióticos fuera de control que puede suceder a cualquier edad y en cualquier parte del país”, afirmó Vinod Paul, jefe de pediatría del AIIMS, al diario The Hindu.

Entre los establecimientos médicos de la India proliferan las campañas de concienciación para persuadir a los doctores de que receten medicamentos alternativos. “Nosotros no usamos antibióticos de manera indiscriminada, seguimos muy de cerca los virus más comunes para saber cuáles son los antibióticos recomendados en cada caso”, dice Kumar, de Kalawati Saran.

“Evitamos los medicamentos de amplio espectro e intentamos usar antibióticos específicos para cada condición médica específica. Somos más conscientes y mucho más exigentes con respecto a este tema”.

“En los países en desarrollo sucede lo mismo… Esta situación no es exclusiva de este lugar o de esta ciudad. Los motivos son siempre los mismos”, dijo también.

El martes pasado, los 193 Estados Miembros de la ONU acordaron tomar el tema de la amenaza de la resistencia a los antibióticos tan seriamente como el cambio climático y reunirse dentro de dos años para ver los informes.

Pero los superorganismos se propagan con rapidez y, en Delhi, son cosa de todos los días. Para Kumar, “no hay ninguna duda: la resistencia a los antibióticos ya está entre nosotros”.

Traducción de Francisco de Zárate

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