Europa inicia un expediente sancionador a España por permitir la caza de decenas de miles de aves cantoras

La Comisión insta al Gobierno a frenar la captura masiva de siete especies como jilgueros o pinzones autorizada de forma excepcional en contra de la ley europea.  Bruselas explica que solo caben salvedades aplicadas de forma"juiciosa" y para un "número pequeño": desde 2013, los cupos suman un millón de pájaros.

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El jilguero es el pájaro cantor más atrapado por el silvestrismo.
El jilguero es el pájaro cantor más atrapado por el silvestrismo.

Raúl Rejón | El Diario | 30/09/2016

La Comisión Europea ha dicho basta y ha abierto un expediente sancionador a España por permitir cada año la caza de decenas de miles de pájaros cantores. El Ejecutivo europeo remitió al Gobierno el 29 de septiembre una carta de emplazamiento “por su decisión de permitir la captura de siete [de estas] especies silvestres”, según han confirmado fuentes comunitarias. Esa caza es la base del llamado silvestrismo.

La captura de animales salvajes está prohibida por la ley europea. Los estados pueden derogar esta “estricta protección” por motivos razonados y siempre que “no haya otra solución satisfactoria”, explica un portavoz de la CE. Además, especifica, esta medida debe “ser utilizada de forma juiciosa, para un pequeño número de ejemplares y bajo estricta supervisión”.

En contraposición, las autorizaciones “excepcionales” que vienen dando las comunidades autónomas en España –bajo las directrices del Ministerio de Medio Ambiente– contemplan para este año la posibilidad de apresar 188.000 pájaros. Aunque en descenso cada temporada, solo desde 2013 a 2015, el cupo supera los 900.000 ejemplares. Más de un millón en cuatro años.

Con esas cifras, la Comisión Europea considera que España no cumple los requisitos legales de prudencia y control por lo que “requiere que paralice la captura de pájaros”, explican. Ahora el Ejecutivo español tiene dos meses para responder a este emplazamiento antes de que el proceso continúe. España se une de esta manera a Malta a quien Bruselas llevó hace un año al Tribunal Europeo de Justicia por saltarse la misma normativa.

El expediente recién iniciado se refiere a siete tipos de pájaros codiciados por los silvestristas para luego utilizarlos, en teoría, en concursos y como ejemplares reproductores. Se trata en concreto del jilguero, el pardillo común, el verdecillo, el pinzón vulgar, el verderón, el canario silvestre y el lugano. Para 2016, la orden de la Comunidad Valenciana permite cazar 20.000 jilgueros, 10.500 pardillos, 6.000 verderones, 5.000 verdecillos y 3.000 pinzones. En Andalucía se podrán atrapar 44.800 aves de tres de estas especies concretas: pardillos, verderones y jilgueros.

La decisión de la CE llega tras varios avisos. El Ministerio de Medio Ambiente tuvo que justificar el silvestrismo en 2014 y, tras su informe, la Dirección General de Medio Ambiente europea pidió en 2015 a España que aclarara diversas dudas en su forma de proceder. Sospechaba que tras la fachada de estudios científicos se estuviera permitiendo la captura masiva de aves fringílidas. Expuso por escrito las contradicciones evidenciadas por España y pidió explicaciones. Un año después ha llegado el expediente sancionador.

Asunción Ruiz, directora ejecutiva de la Sociedad Española de Ornitología, considera que “es lamentable que España haya tenido que recibir esta carta de emplazamiento cuando la SEO ha avisado desde hace una década de que legalmente no era sostenible”.

En el Día Internacional de las Aves

Bruselas ha enviado esta comunicación a Madrid el 29 de septiembre. En vísperas del Día Internacional de las Aves que se celebra el 1 y 2 de octubre. Precisamente, este sábado, la Federación Catalana de Caza ha convocado una manifestación en Barcelona a favor del silvestrismo. ¿El motivo? La Generalitat no ha autorizado capturas esta temporada.

Una de las promotoras de la Plataforma en Defensa del Silvestrismo, la Oficina Nacional de Caza, argumenta que así “se cercenan lo s derechos y la libertad de miles de ciudadanos” que realizan lo que denominan actividad “inocua”. Entre las justificaciones para continuar con esta práctica cinegética aparece destacada “la tradición”.

Asunción Ruiz explica que “esa tradición se lleva de manera ilegal a cientos de miles de pajarillos todos los años” y recuerda que “se han dado opciones a la administración y al sector para ajustarse a la legalidad que han caído en saco roto”. 

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