PSOE: ¿Coser qué si está descosido a puñaladas?

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Félix Población | diariodelaire.com | 04/10/2016

El tío abuelo de Javier Fernández, el presidente del gobierno de Asturias encargado de recomponer el penoso y grotesco descosido originado en el PSOE gracias a quienes -como él- descartaban un gobierno alternativo al de la derecha, fue Manuel Llaneza Zapico (1879-1931), un carismático líder socialista que en 1910 fundó el Sindicato de Obreros Mineros Asturianos (SOMA), fue alcalde de Mieres e impulsor del diario socialista Avance.

Además de con ese antecedente cuenta Fernández con el de unos padres que se conocieron en un campo de concentración abierto en 1937 en Asturias para encarcelar a comunistas y maquis. En ese recinto fue internado Manuel Fernández Montes, padre del presidente asturiano, cuando aún era menor de edad. Allí estaba con otros de sus hermanos y primos cuando conoció a la que posteriormente sería su mujer, María Luz Fernández González, huérfana desde los 11 años.

No tenemos constancia de los efectos que esa memoria histórica ha dejado en el ánimo sentimental de quien desde hace años preside la comunidad asturiana, pero consta en su gestión que, además de descartar ahora un gobierno alternativo al del Partido Popular, Javier Fernández prefirió hace un año que la derecha siguiera gobernando la ciudad de Oviedo -con toda la corrupción a cuestas- y que luchadores antifascistas como el Comandante Robert o los guerrilleros antifranquistas se quedaran sin una mínima distinción por parte de la institución que preside.

Lo de Oviedo se subsanó gracias a la generosidad política de Ana Taboada, candidata de Somos Oviedo, que prefirió ceder al candidato del PSOE la alcaldía de la ciudad antes de que ésta siguiera en poder de Agustín Iglesias Caunedo (Partido Popular), imputado por cohecho y prevaricación. Lo de los guerrilleros antifascistas ya no tiene arreglo porque el último (José Antonio Alonso, el comandante Robert) falleció en diciembre del año pasado.

Ayer Javier Fernández se presentó a los medios como presidente de la gestora/costurera del PSOE. Algunos de los suyos elogiaron su serenidad. Otros no menos suyos celebraron su elección por ser el hombre más templado en la tensa coyuntura que vive el Partido Socialista. A quienes asistimos al fiasco de Ferraz con perplejidad y una mezcla de pena y asco, el señor Fernández nos parece un señor mediocre, entregado a Susana Díaz y sin carisma alguno, acomodado al aparato y al viejo régimen, y que como la mayoría de los que rechazan un gobierno alternativo al de don Mariano y el partido más corrupto de la historia, se mantienen anclados al bipartidismo caduco como mejor sostén para no verse desplazados por la nueva política, la que ha venido a cuestionar la salud y el porvenir del viejo régimen.

No tendrá futuro el PSOE sin una total renovación como la que insinuaba la posibilidad de que Pedro Sánchez se aviniera -muy tarde y con muchos traidores en contra- a un gobierno alternativo y progresista. Desaprovechó el resultado de la primera de las convocatorias electorales por temor a esos traidores, pactando con Ciudadanos un acuerdo que sólo sirvió para anular a Podemos y tirar por la borda esa primera ocasión, descartando el diálogo con los nacionalistas. El problema de Cataluña únicamente se puede solucionar hablando, tal como dijo ayer Borrell, y en el Congreso hay unos representantes de Cataluña para hacerlo. Inténtese al menos y luego se verá, antes de caer -como se ha caído- en la sima que la vieja guardia del PSOE y una ambiciosa baronesa andaluza han propiciado.

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