Miguel Arróniz | Rebelión | 06/10/2016

Ayer martes, 5 de octubre se inauguró en Durban el 17º Congreso de la Federación Sindical Mundial bajo los lemas “Lucha – Internacionalismo – Unidad”. El Congreso es organizado por la Cosatu (Congreso Sudafricano de Sindicatos) cuyo máximo responsable fue el encargado de dar la bienvenida a delegadas y delegados asistentes. A continuación, George Mavrikos, secretario general de la FSM, saludó a los participantes y dio paso al discurso del presidente sudafricano, Jacob Zuma.El Congreso tiene lugar en el ICC de Durban y acoge a alrededor de 1100 asistentes.

Sdumo Dlamini, presidente de Cosatu, anunció la decisión de la organización de entrar como miembro a la FSM ya que esta era su referente natural, recordando el origen bajo el régimen del apartheid y sus luchas contra el régimen racista; la riqueza de esta tierra y de la que no disfrutan ni los pobres ni los trabajadores así como una llamada a la juventud y la necesidad de que su gobierno se comprometa en su labor de educación para que se comprometan con el sindicalismo de clase. Y anunció el paro nacional para el 7 de octubre en defensa de los transportes públicos, la seguridad social, contra la explotación, por un salario mínimo… al que asistirá el Congreso en una demostración de compromiso con la clase obrera sudafricana.

Georges Mavrikos introdujo a Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica, que se dirigió al Congreso recordando la solidaridad de la FSM en su apoyo contra el apartheid y diciendo que Mandela se hubiera sentido muy orgulloso de acoger este evento. Hizo propio el lema “Lucha, internacionalismo, solidaridad” y recordó las palabras de Marx sobre que los trabajadores nada tienen que perder, solo sus cadenas. Entendía que el capitalismo ha creado una crisis dentro de sí mismo pero que no debíamos olvidar que había sido creado por el sistema bancario norteamericano.

Recordó a la clase trabajadora sudafricana como protagonista de una de las mayores luchas y que este Congreso se celebraba en plena crisis del sistema y que la recuperación económica no era segura. También tuvo su recuerdo para los emigrantes, para Siria (donde las víctimas son los trabajadores) y se pronunció contra la xenofobia fomentada por el clima político.

Informó de la propuesta de China y Sudáfrica en el G-20 para nuevas políticas macroeconómicas que busquen la igualdad entre países, propuesta que no fructificó, y reconoció que se están produciendo cambios importantes en las actividades laborales en las que no se tiene en cuenta la voz de la clase trabajadora así como el aumento del desempleo producto del desarrollo tecnológico.

Pidió a la FSM que tuviera en su agenda estos asuntos, solicitándole respuestas y terminó con un llamado a la unidad de la clase trabajadora para ser mas efectivos.

A continuación fue Mavrikos quien presentó el Informe de la FSM 2011-2016 centrándolo en los sublemas del propio Congreso: por el logo de las necesidades contemporáneas de la clase trabajadora; por la emancipación de los trbajadores; contra la pobreza y las guerras generadas por la barbaridad capitalista.

La situación mundial es de una profunda crisis económica y del sistema capitalista que está suponiendo multitud de muertes para los trabajadores, inclyendo entre ellos a los emigrantes criticando duramente la agresividad imperialista que pone en una situación muy dificil a la gente sencilla. Por eso, el primer deber del anterior Congreso fue el desarrollo de las luchas recordando las protagonizados por la FSM en la India, en México, en Colombia, Ecuador, Paraguay, Sri Lanka, Turquía, Bnagla Desh, Francia, Grecia…

Informó que la FSM cuenta ya con 92 millones de afilidos/as, que ha abierto 7 nuevas oficinas regionales, ha creado la UIS de Pensionistas y Jubilados y que en estos momentos el Congreso acogía a 1150 delegados/as de 111 países.

Entendía que una de las prioridades de la FSM era la defensa de los inmigrantes y refugiados que habían llegado a esta situación gracias a las guerras imperialistas y a la explotación de los recursos naturales. Se pronunció duramente contra el sindicalismo amarillo de la CSI por ser antidemocrático y colaboracionista explicando su papel oscurantista en el seno de la OIT o frente a las guerras.Y, finalmente pidió desenmascarar a las ONG’s e hizo un llamado a la juventud para que confiaran en la clase obrera.

Concluyó diciendo que “valen la pena las luchas, son una necesidad para la clase obrera”.

La jornada continuó con diferentes intervenciones de delegadas y delegados de la Federación de Sindicatos de China, Sindicato de Trabajadores de Brasil, de Cosatu, de representantes de Vietnam, Líbano, Irán, Corea, Federación de Sindicatos Árabes, India, Ecuador, Euzkadi, Francia, Nepal, Perú, Austria, Guayana, Gambia, Sudán, Panamá, Chipre, Indonesia y Chile; así como de las diferentes UIS de Servicios Públicos, Jubilados y Pensionistas, Construcción, Turismo o la representante ante la FAO.

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