Javier Fernández recupera al responsable político del caso Marea

El presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, asegura que no pondrá una "barricada" contra la corrupción del PP un día después de nombrar portavoz en el Senado al expresidente del partido en Asturias, responsable político de varios casos en los que se investigan presuntos delitos de corrupción.

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Álvarez Areces, junto a Javier Fernández y Ángel Gabilondo, en una foto de la Federación Socialista Asturiana.

Pablo Elorduy | Diagonal | 11/10/16

Algunos asturianos se refieren al Principado como la “Valencia del norte”. No por el clima, sino por la acumulación de casos de corrupción. El más conocido es el ‘caso Marea’. El más espectacular, el de los sobrecostes del Puerto de El Musel. “En el panorama de la corrupción jugamos un papel importante –resume el analista político Juan Vega–, teníamos una cupulita perfecta y no salía nada de nuestras fronteras”.

En el centro de la cupulita, con permiso de José Ángel Fernández Villa –con quien estuvo enfrentado durante décadas–, está Vicente Álvarez Areces, expresidente del Principado, que fue nombrado ayer portavoz en el Senado por la gestora que dirige el PSOE tras la defenestración de Pedro Sánchez.

El nombramiento de Areces por parte de Javier Fernández, presidente de la gestora socialista, se produce en la semana en la que ha arrancado la vista oral del caso Gürtel, donde se investiga la presunta financiación ilegal del Partido Popular. En su estrategia para facilitar un Gobierno de Rajoy con la abstención socialista, Javier Fernández ha rechazado hacer una “barrera ética ni moral” contra la corrupción del PP, un partido que no “ha afrontado su corrupción”. Las declaraciones se producen apenas 24 horas después del nombramiento de Álvarez Areces, una figura clave en el socialismo asturiano, bajo sospecha desde hace años por su responsabilidad política como presidente de Asturias durante el estallido de dos casos de corrupción: Marea y el de la ampliación del puerto de Gijón.

Daniel Ripa, secretario general de la formación morada en el Principado, califica a Areces como un “aforado preventivo” –fue situado como número uno en el Senado en las elecciones del 20D y el 26J con los casos ‘Marea’ y de ‘El Musel’ en fase de instrucción– y recuerda el currículum del expresidente asturiano, que pertenece a “la generación de los dinosaurios políticos de la FSA, marcada por el clientelismo, los sobrecostes, el endeudamiento, el paro, la emigración masiva”.

“Es el gran despilfarrador de la historia de Asturias”, decía de Álvarez Areces en una entrevista en Atlántica XII Raimundo Abando Tartiere, expresidente de la Autoridad Portuaria de Avilés. “En los últimos cuatro años de Areces la deuda de Asturias aumentó tanto como en los treinta años anteriores de democracia. Pasó de 850 millones de euros a 1.700″, apuntaba Abando Tartiere.

Vega se pregunta “qué razón puede haber para que recupere a semejante personaje, profundamente denostado por todos los sectores políticos y sociales de asturias” y aventura dos respuestas: una “retorcida”, como que Fernández era secretario general del PSOE asturiano mientras Areces “campaba a sus anchas”; otra de orden práctico, como es que Fernández “no tiene a nadie, que sea difícil encontrar colaboradores”.

El marxismo-ladrillismo

A diferencia de Javier Fernández, Vicente Álvarez Areces ‘Tini’ tiene un pasado militante reconocido. En marzo de 1978 se celebró en Perlora, una pequeña localidad del concejo de Carreño, la III Conferencia regional del Partido Comunista de España. Al poco de dar comienzo la conferencia se consumaba una crisis que partía el PCE asturiano. Areces y más de cien militantes se levantaban de sus asientos acusando de revisionistas a Santiago Carrillo y a Gerardo Iglesias. Meses después se confirmaba la expulsión de esta escisión definida en su día como leninista.

Junto con Areces, que entraría en la órbita del PSOE como director provincial del Ministerio de Educación y Ciencia en 1983, se marchaban José Luis Marrón Jaquete, exdirector general de Jovellanos XXI, y José Troteaga, ex director general de Cajastur. Sus nombres volverían a sonar ya con Álvarez Areces como presidente del Principado, puesto que alcanzaría en 1999 después de 12 años como alcalde de Gijón.

Jovellanos XXI fue la empresa favorecida en el ‘caso de la Operación de los Palacios’, un pelotazo urbanístico que está siendo investigado por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias y que, haciendo honor al calificativo de “Valencia del Norte”, incluye su propio “Calatrava”. CajaAstur, dirigida por Troteaga, se integró en 2010 en Liberbank, una entidad bancaria que fue rescatada con 124 millones por el mecanismo europeo de rescate durante la crisis de las cajas de ahorro de 2012. Un año antes, CajaAstur y las otras cajas que formaron Liberbank habían recibido del FROB 1.493 millones de euros.

En el suma y sigue de casos, se deben añadir operaciones como las empresas de promoción de suelo industrial como Sogepsa o la constructora Sedes –que crearon, tras duras expropiaciones, seis millones de metros cuadrados para polígonos industriales en los que no hay ninguna actividad– o los 150 millones en sobrecostes en la construcción del Hospital Universitario Central de Asturias. Pero los casos que han marcado la carrera política de Álvarez Areces y el futuro judicial de algunos de sus colaboradores son Marea y el caso Musel.

Marea: la causa general

La vista oral del ‘caso Marea’, destapado en 2011, comenzó en abril de este año en los juzgados de la Audiencia Provincial de Oviedo. En el banquillo se sienta elexconsejero de Educación, José Luis Iglesias Riopedre, la directora general de la Consejería, María Jesús Otero, y a otras once personas, entre ellas funcionarios del Principado y empresarios.

Según publicó el periodista asturiano Xuan Cándano, en Atlántica XXII, este caso es una “causa general sobre la corrupción y las malas prácticas de sus Gobiernos, que se suceden casi sin interrupción desde hace más de tres décadas”. El caso implica también a políticos del PP, a través del Ayuntamiento de Oviedo, con el que Areces mantuvo siempre buenas relaciones.

Se trata de investigar dónde fueron a parar diez millones de euros que nunca llegaron a los colegios públicos asturianos y que tenían que haber servido para la compra de mesas, sillas, y pupitres, entre otros materiales. La sospecha, tras la declaración de la funcionaria imputada Marta Renedo y las escuchas del caso en las que el tesorero de la Federación Socialista Asturiana es “cortejado” por varios empresarios, es que se usaron esos fondos, presuntamente, para la financiación ilegal del PSOE, dirigido entonces por Vicente Álvarez Areces. En julio de 2013, la Junta General del Principado consideró a Areces “responsable in eligendo y responsable in vigilando” del caso Marea.

Musel: campeones de sobrecostes

La Unión Europea calcula que en la ampliación del puerto de Gijón –el Musel– se cometió el 25% del fraude de los fondos comunitarios que se han dado en la UE. Tras una investigación de OLAF, la oficina antifraude, se ha abierto un expediente de devolución de ayudas que transcurre en paralelo a la causa en la Audiencia Nacional.

Pese a que la Autoridad Portuaria depende del Ministerio de Fomento, la mayoría de los órganos gestores de los puertos son nombrados por las comunidades autónomas. De este modo, Álvarez Areces se convirtió en la llave para entrar en el Consejo de Administración de El Musel, también en el principal responsable de la aprobación de los sobrecostes de 2016 millones que ahora son investigados. Unos sobrecostes que no se produjeron en realidad y que, según el Observatoriu Ciudadanu Anticorrupción d’Asturies, personado en el caso, fueron pactados presuntamente entre los dirigentes del puerto de El Musel y las empresas FCC (Carlos Slim) y ACS (Florentino Pérez).

En la Audiencia Nacional están citados como testigos el presidente de Masaveu y de Liberbank, Fernando Masaveu –de una de las familias más poderosas de Asturias, gran beneficiada de la ampliación de El Musel– y Manuel Menéndez, como responsable de Hidrocantábrico, una empresa señalada por supuesta estafa.

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En el debe de El Musel hay que sumar la planta regasificadora, en desuso, que costó 380 millones de euros. Una operación portuaria que Juan Vega considera fallida “porque la enorme inversión que se produjo no ha generado nueva actividad y sí endeudamiento”.

Con esos dos casos encima de la mesa, José Blanco, a la sazón ministro de Fomento –de cuya cartera dependía el puerto de El Musel– promovió la salida de Álvarez Areces de la presidencia del Principado en julio de 2011. Le sustituiría, como candidato y un año después como presidente, Javier Fernández, hoy máxima autoridad del PSOE y el hombre que ha situado a Areces en la primera fila del Senado, donde compartirá cámara con Rita Barberá.

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