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Rosa María Artal | El Diario | 14/10/2016

Francisco Correa ha testificado en el juicio que se sigue contra él que la gran obra pública del gobierno de Aznar escondía comisiones del 3% para el PP. Se refiere en particular a “carreteras, autopistas y obras del AVE”, el símbolo del progreso de aquellos tiempos en los que se nos decía: “España va bien”. Correa no podía adjudicar obras por sí mismo. Como escribe Ignacio Escolar, “en la cadena de la gran corrupción, los principales eslabones son dos: el constructor que paga y el político corrupto que adjudica. Y ni Correa ni Bárcenas fueron ninguno de esos dos”.

La abundante documentación disponible permite saber que, además, buena parte de esas infraestructuras –las radiales de Madrid en cabeza– sobredimensionaron sus estudios de viabilidad y que los contratos se firmaron con cláusulas que favorecían a las empresas. De ahí que haya que rescatar también las autopistas que sufrieron un importante agujero en pérdidas.

De confirmarse el testimonio del conseguidor de la Gürtel, Francisco Correa, se habría cobrado “mordidas” por la adjudicación de algunas autopistas. Y está probado que se erró en los cálculos y se estipuló que, en la práctica, las pérdidas acabaran siendo pagadas con dinero público.

Un poco de historia:

Corría el año 2001 cuando al PP le entró la fiebre constructora con Francisco Álvarez Cascos recién llegado a Fomento desde la vicepresidencia del primer Gobierno de Aznar. Correa lo ha exculpado, sin embargo, explícitamente, y sin que la Fiscalía le preguntara por ello. En aquellos días tan activos, el gobierno popular ya había aprobado la liberalización absoluta del suelo –fruto de los desvelos de Rodrigo Rato y el propio Aznar–, ya se inflaba con gozo la burbuja del ladrillazo y además parecía haber algunos compromisos que solventar. Mariano Rajoy formaba parte de ese gobierno: era ministro de Interior.

La R2 por ejemplo que une Madrid con Guadalajara, pasando por Yebes, con una estación de AVE  –que igualmente promovió el PP– a 8 kilómetros de la ciudad, sin conexión con Cercanías, y cuyo taxi sale más caro que pagarlo desde Madrid. Yebes iba a ser un pulmón para la capital, con una urbanización modelo edificada en terrenos vendidos por familiares de Esperanza Aguirre. No lo ha sido.

Autopistas y AVE, la fórmula mágica que denuncia Correa para el pago de comisiones dado el costo de las obras. España es el segundo país del mundo con más kilómetros de AVE por habitante y el de menor número de viajeros. Son infraestructuras caras. Para hacernos una idea cada kilómetro del AVE entre Madrid y Barcelona costó 14,4 millones de euros. Lo peor es que la factura final supuso un 31,4% más del precio por el que se adjudicaron los trabajos, según el Tribunal de Cuentas. La línea cuenta con 804 kilómetros.

Construidas en tiempo récord y con los habituales sobrecostes que se dan en España, las autovías y radiales de la era Aznar/Cascos fueron inauguradas con todo boato a partir de 2004. De pago y con otras ofertas disponibles, los viajeros no acudieron.

El fiasco se veía venir. “Desde el Gobierno temen que, en caso de bancarrota, la Administración acabe en el juzgado y tenga que hacerse cargo en cualquier caso de la deuda. Hay argumentos legales para ello: las concesiones se hicieron sobre cálculos de tráficos que jamás se cumplieron, la ley del suelo de Aznar disparó los costes de expropiación de los terrenos y las cuentas, por tanto, jamás salieron”, escribe Ignacio Escolar en 2012 .

En efecto, los estudios de viabilidad de Fomento fallaron tan estrepitosamente que registraron  un 85% menos de tráfico del previsto. De forma que incluso se incrementó la cifra de pérdidas calculada inicialmente. Hablamos ahora de 4.600 millones de euros. El Estado está obligado a pagar en caso de liquidación.

Las empresas constructoras y concesionarias del conjunto de las autopistas quebradas son Acciona, ACS, Abertis, Cintra, Sacyr, FCC, Ferrovial, OHL o Globalvía. Y además participaron en su día varias cajas de ahorros: Caja Madrid, Unicaja, Cajamurcia o Cajamar.

En su declaración de este viernes Correa, por la razón que sea, ha decidido poner nombres a algunas X. Correa acusa a OHL, ACS y Dragados (esta última entró a formar parte de ACS en 2002). Es decir, habla de los grupos controlados por Florentino Pérez (con la familia la March y los conocidos como los “Albertos”, Cortina y Alcocer) y el Marqués de Villar Mir. Ambos han anunciado querellas contra el procesado.

También cita Correa a los que, en sus palabras, habrían cobrado las “mordidas” entregadas por las empresas.  De “varios ministerios” dice, mencionado a Fomento (Alvárez Cascos, aunque Correa dice que no se refería a él con las siglas PAC) y Medio Ambiente, en donde vuelve a aparecer referido en trama de corrupción Jaume Matas hasta 2003. Le sustituyó a partir de entonces Elvira Rodríguez, que pasaría ser en el gobierno de Rajoy presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, CNMV.

En estas revelaciones surtidas a gusto del encausado, Correa obra en favor de sus objetivos particulares y su defensa. Da algunas X; de ser ciertas, aún siguen faltando. Los datos de la regla de tres están en la pizarra.

X de un tiempo con muchas obras, en muchos ámbitos y con muchos Correa, como él mismo afirmó. Un tiempo enquistado en la vida pública española, al que le salen valedores hasta debajo de las piedras para cimentarlo. La gran X que entrega la principal condena a los ciudadanos.

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