“Ya no me importa”… Carta desesperada

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 | Nueva Revolución | 14/10/2016

Ayer recibí este escrito de un amigo y me impresionó tanto, que hoy lo transcribo aquí literalmente. Decía así:

“Ya no me importa que me cueste conciliar el sueño cada noche pensando en mis hijos.

Ya no me importa que se hayan cargado de un plumazo a Pedro Sánchez.

Ya no me importa que Susana Díaz se haga un “selfie” arropada con las más altas damas de la derecha española.

Ya no me importa que los del PP y PSOE se resguarden de la lluvia bajo el mismo paraguas.

Ya no me importa si la izquierda gira a la derecha o viceversa.

Ya no me importa el “No es no” o el “Sí es sí”.

Ya no me importa la abstención de nadie o si vamos a terceras elecciones.

Ya no me importa que el doce de octubre se llame día de la Raza, de la Hispanidad o de la Resistencia Indígena.

Ya no importa lo que pase con la estatua de Colón en Barcelona.

Ya no me importa las mangas de la camisa de Piqué, ni mucho menos si se queda o se va de la selección.

Ya no me importa que insulten a un niño enfermo que sueña con ser torero.

Ya no me importa que pateen a una antitaurina en una plaza de toros por decir lo que piensa.

Ya no me importa que le hayan dado el premio Nobel de Literatura a Bob Dylan y no a Philip Roth o a Haruki Murakami.

Ya no me importa que Valencia haya sido la sucursal de mangantes con bigote y de alcaldesas con bolsos de Louis Vuitton.

Ya no me importa que en Andalucía se hayan gastado en cocaína gran parte del dinero destinado a los cursos para los parados.

Ya no me importa las Gurteles, Pokemons, las “tarjetas black” y demás fechorías de mafiosos con traje y corbata.

Ya no me importa que Correa diga en juzgado lo que todos sabíamos.

Ya no me importa que España sea un país de corruptos sin alma que saquean nuestras vidas.

Ya no me importa que Felipe González sea un traidor a su propia gente.

Ya no me importa que un obispo arremeta desde el púlpito contra los homosexuales ni contra la nueva “ideología de género”.

Ya no me importa que se quemen banderas en las calles, sean del color que sean.

Ya no me importa que vascos o catalanes quieran ser o no españoles.

Ya no me importa ni la cal viva, ni ETA, ni los GAL.

Ya no me importa que Errejón y Pablo Iglesias anden a la gresca.

Ya no me importa eso del TTIP ni el CETA, que ni siquiera sé muy bien lo que son.

Ya no me importa ni el capitalismo, ni el comunismo, ni el neoliberalismo, ni ninguno de esos “ismos” que se fijan más en la macroeconomía que en nosotros m“ismos”.

Ya no me importa si será Trump o Hilary quien esté en la Casa Blanca.

Ya no me importa que en Colombia se haya votado “NO” a un posible acuerdo de paz con las Farc.

Ya no me importa que nos hablen de los males de Venezuela, Bolivia o Cuba cada vez que se acercan elecciones.

Ya no me importa lo que ponen por la tele.

Ya no me importa lo que dicen en las tertulias políticas.

Ya no me importan las noticias del telediario, ni si una cadena es afín al PP, al PSOE o a Podemos.

Ya no me importan los editoriales de los periódicos.

Ya no me importan los artículos de opinión ni lo que dicen por la radio.

Me dirás, amigo mío, que si ya no me importa nada, todo seguirá igual. Quizá tengas razón. Pero la verdad es que no me importa nada porque SOY UN PARADO, que ya ha perdido el norte. Sólo me importa conseguir un trabajo para volver a sentirme un hombre”.

Las palabras de mi amigo me hicieron reflexionar. Según todas las encuestas, la principal preocupación de los españoles y las españolas es el paro. A veces parece que se nos olvida lo principal: el derecho que todos y todas tenemos a conseguir un trabajo digno. Debemos tratar de hacer que a mi amigo, como a muchas otras personas en España, le vuelvan a importar los problemas y las injusticias. Si no… mal lo vamos a tener.

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3 Comentarios

  1. De todas formas, debemos de hacer de los problemas individuales problemas colectivos, porque o si no vamos de culo.

  2. Comparto el comentario de Leopoldo, si cuando yo tengo un problema, por ese motivo me desentiendo de todos los demás problemas que me pueden afectar a mí, pero también al resto de ciudadanos, me parece que esta actitud refleja uno de los males actuales de esta sociedad. El individualismo de los problemas personales nos aleja de la solidaridad humana.

  3. En realidad es al contrario. El que a mucha gente no le importe nada es la causa de que tantisima gente lo esté pasando mal, no la consecuencia.
    Y si seguimos pensando en lo que conviene a cada uno individualmente y no en lo que nos conviene a todxs como sociedad, nunca encontraremos la solución al problema.

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