Homenaje a la Resistencia Antifascista

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Homenaje a la Resistencia Antifascista y a la entrada en combate de las Brigadas Internacionales.
21, 22 y 23 de octubre. Madrid
Debates, conciertos, recorrido por la Vallekas del ¡NO PASARAN!
Reservate el fin de semana.
No te lo pierdas!

HORARIO DE LAS JORNADAS

VIERNES 21 OCTUBRE

18:30h. Presentación de las Jornadas.
19h. Experiencia antifascista, experiencia necesaria.

MARCOS ANA. (Poeta y militante).
MIRTA NÚÑEZ. (Historiadora y profesora de la UCM).

Lugar: Traficantes de Sueños. (c/ Duque de Alba 13)

SÁBADO 22 OCTUBRE

11:30h. República y Guerra Civil en Vallekas.
Recorrido histórico a cargo de Juanlu. Salida desde Entrevías.
13:.30h. Vermout Antifascista. (C/ Diego Manchado 28).

18:30h: Charla- Debate. ¿Cómo combatir al fascismo? Una visión de Red Roja.
Participación de Nines Maestro y José (militantes de Red Roja).

21h. Conciertos. STARR + DJ MIG.L (rap) y SAN BLAS POSSE (ska)

DOMINGO 23 OCTUBRE

11:30h. Las Brigadas Internacionales ayer y hoy.
ALBERTO CRUZ. (Escritor).
LUCAS MARTÍNEZ. (Brigadista Internacional en el Dobass)
Actuación: SALVADOR AMOR

Lugar: Campo de la Cebada. C/ Toledo 56 La Latina.

¡NO PASARÁN!

Hace 80 años un golpe fascista concretaba en la España republicana lo que el auge del nacional-socialismo estaba gestando. En aquellos momentos de crisis general del capitalismo, la dominación de la oligarquía a través del parlamentarismo burgués se hizo insuficiente y el fascismo fue la baza final de la burguesía para frenar el creciente poder del movimiento obrero llevando la lucha de clases a su máxima expresión.

Hace ahora 80 años los pueblos del Estado español, y el pueblo de Madrid en particular, llevaban a cabo una de las gestas más heroicas de la historia del movimiento obrero y popular enfrentando con una enorme escasez de armamento y sin preparación militar al ejército golpista de Franco y a los de Alemania e Italia. Frente a la pasividad cómplice de las “democracias” europeas, sólo la Unión Soviética y miembros de  la clase obrera de la inmensa mayoría de países del mundo supieron comprender la dimensión internacional de la guerra civil española y su carácter de trinchera general contra el fascismo. El resultado fue el mayor ejemplo de solidaridad internacionalista producido en la historia de la humanidad: las Brigadas Internacionales.

Su aportación fue infinitamente más grande que lo mucho que supusieron como fuerza de combate. La entrada en Madrid de la XI Brigada Internacional por la carretera de Valencia, bajando por nuestra Avenida de la Albufera, hacia Atocha y Gran Vía, para luchar en la primera línea del frente de la Ciudad Universitaria, galvanizó a un pueblo dispuesto a resistir desesperadamente bajo la bandera del ¡NO PASARÁN!
Hoy, en el marco de una nueva crisis general del capitalismo, la ofensiva de las clases dominantes para intentar detener la caída de la tasa de ganancia utiliza ferozmente sus armas: cercenar los derechos sociales y laborales de la clase obrera e intensificar las guerras de saqueo de materias primas contra los pueblos que resisten a los planes del imperialismo.
Y este es el caldo de cultivo más fértil para el crecimiento del fascismo. Máxime cuando se extiende la percepción de que es indiferente que gobiernen partidos de derecha o de la supuesta izquierda (como en Francia, Italia o Grecia) porque las políticas más agresivas contra el pueblo trabajador – dictadas por la Unión Europea – se aplican con la misma contundencia.
También aquí, en un escenario de gran inestabilidad política, resultado de la canalización electoral de las movilizaciones contra los recortes, ninguna opción política menciona la mano de hierro que obligará al gobierno que sea a seguir aplicando más contrarreformas laborales, más privatizaciones y menos gasto social. Sólo se habla de la corrupción política, como si fuera una cosa nueva, y se esconde la mano de las grandes empresas, que es quien mueve los hilos.

La corrupción es inseparable del capitalismo y, en el Estado español, se añade la que procede de las estructuras del franquismo que la Transición dejó intactas. Junto al propio aparato del Estado, el chantaje y el soborno de políticos es el instrumento por el cual los capitalistas se aseguran de que los gobiernos – a todos los niveles y de todos los colores – tomen las decisiones que garantizan sus intereses. Las puertas giratorias son una buena muestra.
La extorsión se produce en la privacidad de los despachos y son aislados los casos de resistencia a los sobornos. Y, si las dimensiones del negocio lo requieren, la heroicidad se paga cara.
La alternativa a la corrupción no es cambiar los viejos políticos por otros más jóvenes o más guapos. Sólo el poder del pueblo organizado es capaz de oponerse a la enorme fuerza de la presión de los intereses económicos que, en su ausencia, se realizarán a costa de lo que sea.
Y esto no son grandes palabras para gestas históricas. Ahora mismo, en aquellos ayuntamientos en los que sus gobiernos adoptan acuerdos de gasto social que sobrepasan los límites de gasto impuestos por la Troika, el Interventor municipal bloquea su ejecución. La soberanía popular importa un pimiento.
Así de fácil y así de terrible es…si no hay un pueblo organizado capaz de resistir e impedirlo. Hace un año lo vimos en Grecia. Un Gobierno de “izquierdas” -con un 36% de los votos y tras haber recibido el mandato popular en un referéndum con el 62% de los votos de resistir el diktat de la UE – aplicó los recortes y privatizaciones que le exigía Bruselas y que multiplicaron por cinco los realizados por gobiernos anteriores “de derechas”.
El fracaso de las ilusiones electorales y el desengaño consiguiente, cuando millones de personas – y entre ellas muchísima juventud – malviven sin trabajo y sin esperanza, es el terreno abonado en el que anida el fascismo. Y el fascismo sólo puede combatirse desde firmes posiciones que planteen que no hay “Planes B”, que la UE es irreformable, y que no hay solución a nuestros problemas que no pase por romper con ella, con el Euro y con la OTAN, en el camino de destruir las relaciones sociales del capitalismo y construir el socialismo.

En esa senda, la tarea ahora es anticiparse a la decepción masiva que se avecina, acompañar la toma de conciencia de la gente cuando compruebe que la opción electoral no asegura nada y aplicarse con determinación a la tarea esencial: avanzar en la constitución del poder real del pueblo. Para forjarlo necesitamos como el aire para respirar la memoria de la resistencia antifascista de nuestro pueblo, durante la Guerra Civil y a lo largo de la Dictadura, y el tesoro de internacionalismo proletario que nos dejaron las Brigadas Internacionales.

sabadoconciweb

 

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