La nueva figura invisible de la adicción al juego

El peligro de las apuestas.

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Una vez que se empieza en el juego la persona se inicia en una espiral de la que es muy difícil salir. Primero entra en una fase de endeudamiento que le lleva a la vergüenza y al aislamiento social. Entre un 5.2% y el 18.3% de los jugadores online se encuentra en zona de riesgo.

La nueva figura invisible de la adicción al juego
Images Money (CC)

María Pérez | El Salmón Contracorriente | 20 octubre 2016

¿Tiene España un problema con el juego? En realidad, podría decirse que no. Según los datos publicados por el VII informe, la Percepción social sobre el juego de azar en España 2016, España es un país bastante responsable en esta materia. De hecho, es uno de los países con el índice de juego problemático más bajo, muy por debajo de los Estados Unidos o Ios países asiáticos. Tan solo se ve afectada entre el 0.1 y el 0.3% de la población, es decir entre 34.200 y 102.000 individuos, según la escala de riesgo que se utilice para medir el problema (PGSI y DSM-IV).

Estos niveles tan bajos de juego problemático no nos permiten hacer una aproximación real sobre los sectores sociales en lo que está extendido, pero sí que se puede hablar de un perfil de afectados, jóvenes menores de 25 años, hombres y de estatus sociales medios y altos.

Tal vez estos ínfimos índices se deban a la convivencia de la sociedad española con juegos organizados por entes públicos o semi-públicos, como la lotería nacional o la ONCE. Según los datos del informe más de las tres cuartas partes de la población adulta juega a alguno de estos juegos, que por una parte han acostumbrado a la sociedad a convivir con ellos, y por otra enseñan que con el juego se pierde.

Es cierto que, aunque hablemos de una indecencia baja del problema, este sector está volviendo lentamente a unas cifras positivas. Comenzó su recuperación en la segunda mitad de 2014 y durante 2015 ha mantenido una tendencia alcista. Sin embargo, hay que señalar que aún no ha recuperado los niveles anteriores a la crisis, y que esta misma tendencia al alza la podemos encontrar en otros sectores del entretenimiento como la música, los libros o el cine.

El problema de las apuestas online

Sin embargo, cuando hablamos de juego problemático en el medio online la tendencia cambia y los porcentajes crecen. Entre un 5.2% y el 18.3% de los jugadores online se encuentra en zona de riesgo, es decir entre 27.000 y 95.000 personas, mientras que un 20% se sitúa en el umbral de riesgo moderado.

Además, el número de personas que juegan online está en crecimiento, sobre todo por el sector de las apuestas deportivas. En 2014 las apuestas deportivas se encumbraron como el principal juego visitado del medio online. El 45.2% de los registros webs se produjeron en páginas destinadas a las apuestas deportivas, relegando a un 33.5% el póquer, un 15.4% los juegos de casino y un 5.9% al bingo.

Es un punto determinante aclarar que los jugadores online son internautas que se conectan para jugar, no son jugadores presenciales que han acabado en un bingo por presión social. El juego presencial posee un componente relacional que no tiene el juego online, es un lubricante de relaciones sociales, pero a partir de cierto actúa como barrera protectora para no caer en el juego problemático, mientras que en el juego online no existe esa “protección”. Por lo tanto, la soledad del juego online es un factor de riesgo añadido a este medio.

Uno de los aspectos más alarmante del juego es el acceso a este canal de menores, sobre todo en el medio on-line. La Dirección General de Ordenación del Juego intentó impulsar una iniciativa que regulase la publicad de este canal, pero la propuesta ha sido bloqueada. Esto tendrá graves consecuencias entre la población más joven, ya que estos tengan prohibido el acceso a las páginas de apuestas no quiere decir que no accedan a ellas. De hecho, el propio informe detalla que, de una muestra de 616 participantes, 6 declararon ser menores de edad. Desde las asociaciones de ayuda a ludópatas se muestran sorprendidos con el número cada vez más grande de adolescentes, menores incluidos, que llegan enganchados a las apuestas. Según confirman desde varias asociaciones se podría decir que son la gran mayoría.

Falta de control e irresponsabilidad

Entre las causas que derivan en esta situación podemos señalar la falta de control por parte de las autoridades, ya que existen pocas medidas que pongan restricción al problema y las que existen, como el registro de personas adictas a los juegos de azar, demuestran ser ineficaces. Así mismo, el proceso de adicción a las apuestas es más rápido que el de otros juegos, ya que este permite apostar durante las 24 horas y cantidades muy pequeñas, pero al final el nivel de endeudamiento es mucho mayor que el de otros juegos. Además, es una forma fácil de ganar dinero, sobre todo teniendo en cuenta que cuando se es adolescente se carece de una fuente grande de ingresos. El juego para estos jóvenes es una manzana envenenada. La sensación de ganar, la necesidad de demostrar que se conoce sobre un juego o la envidia preventiva son otros de los factores que se pueden señalar.

Las empresas de créditos fáciles y rápidos también contribuyen a agravar el problema

Una vez que se empieza en el juego la persona se inicia en una espiral de la que es muy difícil salir. Primero entra en una fase de endeudamiento que le lleva a la vergüenza y al aislamiento social. En muchos casos este endeudamiento conduce al robo y a la delincuencia. Las empresas de créditos fáciles y rápidos también contribuyen a agravar el problema, ya que conceden unos créditos con unos altos intereses, que permiten que el jugador continúe con su problema mientras su deuda aumenta. Una víctima del juego señala que la propia casa de apuestas se encargaba de concederle créditos fáciles.

Como pilar fundamental del problema se puede señalar a la publicidad. Utilizan campañas destinadas principalmente a los más jóvenes. Uno de los denunciantes cuenta que su inicio en el juego se produjo un día que unas azafatas “muy monas” visitaron el campo de fútbol donde jugaban y les dieron vales descuento para acudir a la casa de apuestas . Otros denuncian la utilización de sus ídolos como cebo, como es el caso de Rafa Nadal.

Dentro de los jóvenes hay que hablar del jugador invisible, aquel que utiliza Internet para perpetuar su adicción. Internet se rige por el anonimato, la accesibilidad y el poco control. Te permite hacer apuestas en cualquier momento, desde tu cama o tirado en el sofá. Este medio tiene unas características de “falsa comodidad” que agrava el problema.

Si bien ahora podemos hablar de que España mantiene una actitud responsable en cuanto al juego debemos estar alerta de lo que se puede producir en años venideros, ya que las nuevas generaciones son las que presentan unos mayores niveles de adicción y la implantación de las nuevas tecnologías en el sector ha agravado significativamente el problema.

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