Rebelión | 31/10/2016

Contra la represión, amnistía.

No al pago de la deuda

Pan, trabajo, techo y dignidad

 

El rasgo más destacado de la investidura de Rajoy es que inaugura el gobierno más débil y el periodo de mayor inestabilidad política que se ha conocido desde la Transición.

La tragicomedia de Pedro Sánchez es la segunda edición -esta vez como farsa- de la de Zapatero arrodillándose en 2010 ante Obama y la UE. El resultado: el mismo. Un PSOE que puede –y lo ha hecho mil veces– disfrazarse con lenguaje izquierdista, para después, siempre, llevar a cabo las políticas sociales más duras y la represión más feroz, guerra sucia incluida.

Tras más de dos años repletos de citas electorales y de ilusiones acerca de que votando a una determinada opción política se resolverían los gravísimos problemas de la clase obrera y del pueblo trabajador, las Marchas de la Dignidad han venido planteando que, fuera cual fuera el próximo gobierno que se formara, los grandes poderes económicos representados por la UE y el FMI iban a obligar –exactamente igual que hicieron en Grecia– a imponer nuevas contrarreformas laborales, más recortes de las pensiones, y más degradación y privatizaciones de los servicios públicos.

Recordamos por lo tanto que cuando la crisis arrecia y los mandatos de la UE y el FMI son más imperativos que nunca, no vale -como se demostró con Syriza– otra estrategia que prepararnos para ENFRENTAR A LA TROIKA Y A QUIÉNES PRETENDEN NEGARNOS EL DERECHO A LA VIDA.

En esta ardua tarea es preciso identificar –y aprovechar- bien sus contradicciones.

La inestabilidad de la que políticos y tertulianos se lamentan refleja la inevitable debilidad del gobierno para adoptar los recortes exigidos por Bruselas (calculados en más de 20.000 millones de euros) frente a un pueblo que ya está viviendo situaciones límite y que no está dispuesto a tolerar más empujones hacia el abismo. Las ya precarias condiciones de vida de millones de personas no aguantan ni un recorte más.
La inestabilidad significa que las clases dominantes son más débiles, están más divididas y son menos capaces de engañar al pueblo. Por eso, lo que a ellos les hace temblar, puede ser -si la sabemos aprovechar– una gran oportunidad para fortalecer la movilización social y el poder de la clase obrera y del pueblo. Y podremos hacerlo siempre que no nos embauquemos en falsas ilusiones y tengamos bien claro que la lucha es el único camino y que nos espera una gran tarea de organización y de combate.

En tanto se acusan unos a otros de corrupción, cunde la percepción de que hay dos tipos de ladrones en el capitalismo: los que ya conocemos y los que no se ha destapado todavía. El Régimen del 78, empezando por la Monarquía, se resquebraja y deja al desnudo una Transición que sólo cabe deslegitimar desde su origen.

Sabemos que el mensaje de que salimos de la crisis es pura propaganda. La crisis del capitalismo es general y no ha hecho más que empezar. Y sus únicas “soluciones” son incrementar el robo a la clase obrera mediante la explotación y el pillaje de materias primas mediante la guerra.

Hoy se confirma lo que ya sabíamos: se recuperará poco más del 5% de los 200.000 millones de euros de dinero público (¡¡el 20% del PIB!!) puestos a disposición de los grandes bancos y multinacionales. Es el pago de esa Deuda Pública a estafadores y especuladores y el cumplimiento de los objetivos de déficit, los que están consagrados como prioridad absoluta por el artículo 135 de la Constitución. Y, por encima de todo, esa Deuda es la camisa de fuerza mediante la que la UE impone a todas las administraciones públicas, privatizaciones y desmantelamiento de servicios públicos, nuevas contrarreformas laborales y mayores recortes a las pensiones.  Se impone una evidencia: no hay soberanía ni políticas alternativas si aceptamos pagar la Deuda y seguimos en el Euro.

Mientras nos están dejando sin trabajo, sin casa, sin sanidad, sin pensiones, sin educación, sin estudios, sin futuro y sin vida, la respuesta a la movilización social contra estas criminales políticas, el gobierno aumenta la represión. Las distintas leyes, como la “mordaza” o las “antiterroristas” les sirven para encarcelarnos y recortar derechos y libertades. A medida que las cárceles se llenan y las multas arrecian contra quienes luchan, se muestra con mayor claridad la herencia de la Dictadura que impregna las instituciones surgidas de la Transición. Urge levantar de nuevo el clamor colectivo por la AMNISTÍA Y LA LIBERTAD de todos los presos y presas.

La cara más brutal del capitalismo en crisis es la guerra. Las intervenciones de la OTAN en distintos puntos del mundo son las responsables del drama de los refugiados. Generan guerras imperialistas y usan nuestros impuestos para financiar la masacre de otros pueblos, mientras los fabricantes de armas obtienen beneficios récord.

Es hora de romper sus reglas del juego, de tomar la iniciativa, de recuperar la calle, las movilizaciones, de organizarse, de extender en los barrios, fábricas, facultades e institutos la organización de las Marchas de la Dignidad. Es preciso crear en cada pueblo y en cada barrio Comités que coordinen y fortalezcan las luchas diversas de empresas, o por la vivienda y contra los desahucios, o por los servicios públicos, etc. y sobre todo, para –en ese combate– construir nuestro propio poder.

Las Marchas de la Dignidad quieren preparar así, construyendo la unidad en la lucha, la importante movilización que las Marchas preparan en todo el Estado español el próximo 3 de diciembre, cuando –con toda seguridad– el próximo gobierno estará adoptando nuevas medidas que nos golpearán aún más duramente. Somos conscientes de que el 3 de diciembre será un primer hito. La ofensiva va ser larga y dura y es preciso empezar a prepararse cuanto antes.

https://marchasdeladignidadmadrid.wordpress.com/

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