Good morning Vietnam!

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Veo mucha desazón, sorpresa y malestar por la victoria de Trump, así que para variar me ha apetecido escribir algo polémico.

Lo primero es que han perdido todos los lobbies macroeconómicos, toda la maquinaria mediática y todo el aparato político tradicional estadounidense. Han perdido los tertulianos y el genio que hace las encuestas en USA. Han perdido todas las instituciones internacionales y grupos de presión. Han perdido el PP y el PSOE, que apoyaban a Hillary. Ha perdido Pedro Sánchez, que como no tiene bastante con lo que tiene aquí, fue a hacer el mamarracho a Estados Unidos para mostrarle su consideración a Clinton. Los estadounidenses tienen una palabra muy interesante para todo esto: el establishment. Es el establishment el que ha perdido. Cuando hablamos de ese “capitalismo salvaje” y de todas sus consecuencias, desde las privatizaciones, la competitividad, la deslocalización industrial, el individualismo, la economía especulativa, el TTIP, la ingeniería financiera, el cambio climático… estamos hablando de ese establishment que ha sido derrotado por un advenedizo. Ha perdido Hillary Clinton, criminal de guerra, con una enorme responsabilidad solo en la última década en lo que ha sucedido en Honduras, Ucrania, Siria, Libia, Afganistán, Palestina, Yemen o Irak (sí, apoyó la invasión de Irak en 2003). Ha perdido la que era la candidata preferida de Al-Qaeda (no lo digo yo, lo dicen los talibanes: enlace). No me cansaré de repetirlo: la fundación Clinton ha recibido un montón de pasta del sumidero de mierda wahabita que son los regímenes del Golfo (Qatar, Arabia Saudí, Kuwait…), los mismos que financian al Estado Islámico. Sinceramente, Hillary ya había demostrado todo lo que tenía por demostrar.

El muro entre México y Estados Unidos del que tanto se habla ahora no es un sueño húmedo de Trump; ya lo empezó a construir Bill Clinton en el ‘94 y su existencia le ha costado la vida a miles de mexicanos y latinos. Lo que pasa es que la propaganda nos hace olvidar ciertas cosas. Por ejemplo, nos hace olvidarnos de nuestros muros y nuestros Tarajales (15 muertos, 16 exculpados, ningún responsable y la  causa archivada). En los dos mandatos de Obama se ha deportado a tres millones de inmigrantes, siendo el presidente que más ha deportado (más que Bush, Clinton, Bush Padre y Reagan juntos: enlace). Hillary Clinton, aka “la esperanza de los latinos” era del mismo parecer, solo variaban los números pero no el fondo.

¿Y quién ha ganado? Pues un monstruo, que es el monstruo de la sociedad estadounidense. Porque no nos engañemos, tienen lo que se merecen como nosotros tenemos lo que nos corresponde. Porque el problema no es Donald Trump ni sus ‘exabruptos’, el problema es la sociedad estadounidense  y los valores hegemónicos entre la mayoría, que sustentan todas y cada una de sus declaraciones. ¿Que es racista? Pues claro, como la sociedad estadounidense lo es, empezando por buena parte de los latinos y muy especialmente los de Florida, de origen cubano y boricua; unos huyendo de Castro y otros de conquistar su propio país, la última de las colonias en el continente. Ya les habéis visto defendiendo que no lleguen más inmigrantes latinos, que les quitan el trabajo y les dan mala fama… ¿Que Trump es machista? Pues claro, producto de la sociedad asquerosamente patriarcal de los EEUU. En ese país, una de cada cinco mujeres universitarias es víctima de abusos sexuales (enlace) ¿En serio nos extraña que “le perdonen” los comentarios que hizo? Si es que no tienen nada que perdonarle porque Trump piensa de las mujeres exactamente como ellos piensan, y tristemente como muchas mujeres se ven a sí mismas. Pero si hasta la “candidata feminista”, Hillary, por no tener, parece que no tiene derecho ni al apellido propio… ¿Qué Trump es un ricachón, explotador y especulador? Obviamente, porque esa es la base del pensamiento del “american dream”. Para los estadounidenses eso no es un hándicap sino una inspiración. Trump tampoco me preocupa en exceso, porque pronto será absorbido por el establishment, ya veréis. Y en cualquier caso, ya lo decían hace muchas décadas versionando a Lenin: “el fascismo es la fase superior del capitalismo”.

Pero además de ese monstruo, han triunfado unas ideas interesantes, que son las de la recuperación de la soberanía nacional frente a la globalización económica. Son las mismas ideas que triunfan por toda Europa –incluido el Brexit- y Rusia, encabezadas por la derecha populista y el protofascismo, porque la izquierda está en coma profundo, se ha olvidado de sus principios y está a verlas venir, una detrás de otra. El mundo que conocíamos se muere definitivamente. Estamos en el interregno, que diría Gramsci: lo viejo muere pero lo nuevo no acaba de llegar. Nos parecemos cada vez más a los años 30, pero ahora sin referentes para la izquierda. Desde que la CIA desarticuló a los Panteras Negras, no ha existido oposición al Régimen en los Estados Unidos. Lo más parecido que ha habido desde entonces ha sido el Occupy Wall Street y la candidatura a las primarias del Partido Demócrata de Bernie Sanders y sus propuestas socialdemócratas. Yo de estas elecciones lo único que espero es que sean los estadounidenses los que purguen sus pecados y paguen el precio de sus experimentos, y no los sirios, los cubanos o cualquiera que se ponga a tiro del famoso botón rojo.

Y una última reflexión de carácter cultural: Estados Unidos supone el 5% de la población mundial. Sin embargo, esa minoría demográfica coloniza absolutamente nuestra mentalidad, no solamente nuestra economía. He hecho una prueba porque venía intuyéndolo de hace tiempo y me ha servido para corroborarlo. Os enlazo una imagen con las películas que pueden verse en un cine comercial de Valladolid. 13 salas, 12 películas, 11 estadounidenses y una española. Cero películas rusas, cero chinas, cero indias, cero europeas, cero africanas, cero latinoamericanas. Os invito a que escuchéis los 40 principales, Cadena 100, la Máxima o cualquier otra cadena y exploréis estas proporciones en cuanto a la música. Se me ocurren más ejemplos, pero no abundaré en ellos. ¿Debe tener un país que encumbra a Trump a la presidencia esa hegemonía cultural sobre nosotros? ¿Qué nos están transmitiendo?

Salud y buenos alimentos


*Artículo publicado respetando el deseo de anonimato del autor y facilitado por el compañero Julen Lizaso.

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