No desesperemos, esto no puede representar la realidad del país

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Es terrible llegar a los 81 años y que por no poder pagar siquiera el recibo de la luz, mueras abrasado en el incendio que han provocado las velas que utilizabas para iluminar tu hogar. Esto ha ocurrido, y parece que lo lógico ante semejante noticia sería plantearse cómo es posible que los más ricos están ganando ahora mismo más dinero que nunca y, al mismo tiempo, entre los más desfavorecidos se esté llegando a estos inaceptables niveles de miseria por desprotección.

Ante este hecho, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha reaccionado con un comentario en twitter que refleja una verdad tan triste como incontestable.

Y aunque seguramente el fondo de esta afirmación pueda ser debatido desde posiciones ideológicas liberales (amantes como son de que impere la ley de la selva en lo económico), que no sería otra cosa que valorar si el Estado está obligado o no a proteger a nadie, a lo que nunca te acostumbras es que a alguien se le ocurra publicar este tipo de ‘ocurrencias’:

Es un comentario tan absurdo e improcedente que no merece mayor atención que la de destacarlo por ser el primero que aparece tras el de Pablo Iglesias, máxime porque ni es el único despropósito que puede leerse como respuesta a esta noticia, ni la existencia de los ‘haters’ (odiadores) en las redes sociales puede considerarse un fenómeno novedoso. Siempre han existido obtusos y sectarios, solo que ahora tienen mayor visibilidad (y una constancia envidiable).

Lo que sí resulta más preocupante es el nivel de coherencia y análisis de algunos usuarios algo menos viscerales. Aunque tras ver lo de Albert Rivera, un candidato a presidente con tres millones de votos a cuestas con aquello de la sociedad madura (eso, eso, Maduro, Venezuela); suena a chino (China, China: comunismo), y las demás sesudas puntualizaciones del preeminente sabio naranja, ya nada debería extrañarnos.

Visión simple para problemas complejos, dice. Y la reflexiva solución para esta persona es…

Quizá estaría bien, por no entrar en disquisiciones que resultarían una evidente pérdida de tiempo, que alguien explicara a esa cada día mayor proporción de población ‘cuñada’ lo que significan expresiones a su alcance, como en este caso podría ser: “el chocolate del loro”.

Aunque afortunadamente no todo es así en las redes, porque de vez en cuando también te encuentras con personas capaces de hacer cerrar la boca a tanto comentario simplón y/o deshumanizado.

https://twitter.com/danielgarcia_es/status/798289760380973056

Quizá en este otro caso pudiera servir explicar lo que es un sofisma, pero para qué perder el tiempo, si lo más probable es que el que lo ha utilizado no vaya a entenderlo, o mejor, no vaya a querer reconocerlo. En tal caso, creyendo que va a servir de algo, podemos intentar mostrar lo excéntrico de su planteamiento.

Si el argumento es contundente más allá de otras consideraciones, y con ello muestras un secundario error de base, caben dos posibilidades en la respuesta: la asunción del error, o bien un cambio de registro todavía más incongruente (la posibilidad habitual):

Lo que sí suele ocurrir en estos casos es que ya te lo pongan muy fácil para dar por concluida la aventura conversacional:

Y este es el pan nuestro de cada día en esa ventana al mundo que es internet. El mejor lugar para mostrar las miserias de una sociedad que, pese a ser necesario, se centra en exceso en la crítica a los políticos sin mirarse demasiado al ombligo. Un espacio en el que te puedes encontrar con personas que tras conocer el caso de una anciana que tenía que iluminar su casa con velas porque hacía dos meses que le habían cortado el suministro eléctrico por no poder pagarlo, y que ha muerto en el incendio que estas velas han provocado, en lugar de sorprenderse o indignarse por ello, dedican su tiempo a reafirmar en público su odio, su egoísmo o su ignorancia.

Afortunadamente nos queda la duda de si esta es la población real, o si lo que vemos es solo el efecto desequilibrante de una minoría muy activa y ruidosa que oculta a una mayoría sensata que no tiene tiempo para mostrarse y tranquilizarnos al respecto de la salud ética de nuestra sociedad. Y será mejor creer que esta es la explicación, y no otra.

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1 Comentario

  1. la luz no la paga quien no puede .La gasolina es casi gratis y a mi que me importa si no veo joyerías con relojes de millón…es es una parte de Venezuela votantes de la derecha

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