España sigue enganchada al carbón para conseguir electricidad

Hasta agosto se habían importado nueve millones de toneladas desde Colombia, Rusia, Indonesia, EEUU, Australia o Suráfrica.

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Central térmica de As Pontes
Central térmica de As Pontes

Así que el mercado español supone uno de los polos de atracción del comercio internacional de carbón. Está entre los principales importadores de la zona comercial atlántica, junto a Alemania, Reino Unido o Países Bajos, según analiza la Asociación Mundial del Carbón (AMC), que aglutina a gigantes mineras como Peabody o Río Tinto junto a grandes transportistas de mineral como la australiana Aurizon.

En 2015 aumentó la compra de mineral al extranjero un 18% y se trajeron a España 19 millones de toneladas. Hasta agosto de este año, se llevaban comprados otros nueve millones, según los cálculos de la patronal minera española Carbounión. La inmensa mayoría va a alimentar las centrales térmicas españolas. Según un estudio de Greenpeace, esto hizo que España fuera el país del mundo que más creció en uso de carbón.

El nuevo Gobierno no planea fomentar directamente un desenganche de esta fuente de energía. “No se contempla” un plan de cierre de centrales, ha dicho el ministro de Energía, Álvaro Nadal, en su visita a la Cumbre del Clima en Marrakech, porque “no es una obligación comunitaria”.

Un horizonte descarbonizado en 2025

¿Es imprescindible esta adicción al carbón para mantener la creación de electricidad en España? “En absoluto”, explica el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi. “En 2025 se podría dejar de usar”, analiza. Es la misma fecha que ha propuesto Greenpeace. Se da el caso de que en España hay un exceso de capacidad de generación con este tipo de instalaciones.

Sin embargo, el plan del Ejecutivo de Mariano Rajoy para que se vaya renunciando a este combustible fósil altamente contaminante es que el mercado lo expulse a base de la subida del precio del mineral y la incorporación de otras fuentes limpias al combinado de producción eléctrica. Contrasta con las acciones de otros países europeos grandes consumidores de carbón como Alemania, Portugal o Reino Unido que sí manejan planes específicos de clausura de centrales.

Marcellesi cuenta que, entre los motivos que mantienen la centrales térmicas a base de carbón, está “en primer lugar una cuestión cultural casi de identidad en el que la minería del carbón ha jugado un papel muy importante”. Y si España todavía mantiene un residual sector minero, eso lleva adjunto las centrales. “Por eso es muy importante que haya un reconocimiento a los mineros y una transición justa para las cuencas”, añade el europarlamentario.

Peabody financiaba a decenas de grupos negacionistas del cambio climático.
Peabody financiaba a decenas de grupos negacionistas del cambio climático.

Además, las centrales ofrecen una posibilidad de beneficio para las dueñas que se ha visto reforzado con el llamado paquete de invierno de medidas previstas para aprobar por la Comisión Europea.

Este paquete contempla las “ayudas por capacidad”. Esto supone un flujo de dinero público para que las térmicas puedan estar paradas pero preparadas y operativas para entrar a generar en el momento que haya escasez de recursos. “Es normal que haya una reserva estratégica en un país hasta que el parque de renovables esté maduro”, admite Marcellesi, “pero podría ser con combustibles menos contaminantes como el gas”.

Mineral colombiano, indonesio, ruso…

Así que el tráfico de carbón sigue fluyendo y viajando por el mundo. Un buen pellizco hacia España. Para alimentar la demanda española, Colombia vendió el año pasado más de seis millones de toneladas. Rusia otros 4,2 millones. Desde Indonesia llegaron 3,8 millones y desde EE UU, Australia o Suráfrica más de un millón de toneladas cada uno. Grandes distancias que imponen “un gran porcentaje del precio del carbón”, según asegura la AMC.

Este lobby está presente en la COP22 de Marrakech para tratar de mantener el nivel de su negocio. El mensaje que lanzan en la conferencia climática es: “El problema no es el carbón sino las emisiones [de C02]. Para conseguir el objetivo de París deben impulsarse las tecnologías de alta eficiencia y la captura de carbono. El carbón es esencial para muchas economías en desarrollo y va a seguir en el mixenergético mucho tiempo”.

El panorama español de las térmicas contrapone de esta manera la mezcla de la postura política del Gobierno español, los interés de los productores (internacionales) de carbón y de los dueños de centrales con las demandas de los grupos verdes como Ecologistas en Acción o Greenpeace, que ven incompatible “mantener este sector fósil en el país del sol” y que “no respeta las leyes climáticas internacionales  además de estar dando la espalda al cuidado de nuestra salud y a un país más ecológico y social”.

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