Cebrián, la amnesia selectiva, y un psiquiatra particular

A los veinte minutos de entrevista me estaba poniendo de mala gaita; ¿este Évole qué le está haciendo a semejante personaje, un masaje? Y es que no esperaba que Jordi fuera a intentar aquello tan viejo de ganarse la confianza del entrevistado con alguien como Cebrián, ni mucho menos que el susodicho fuera a caer en ello. Me quito el sombrero ante este ‘follonero’ y su audaz equipo.

Es tremendo cómo Évole provoca que todo un director de Prisa, con todo lo que eso significa en este país, se ponga en evidencia, y cómo llega a sacarlo de sus casillas sin una mala palabra y sin tener que resultar demasiado incisivo.

La entrevista es un manual de periodismo con muchos pasajes para enmarcar. Pero yo me quedo con la reacción del entrevistado tras quedar en evidencia su absoluta impostura autobiográfica, y con ella, el fraude que nunca ha dejado de ser El País; ese medio que fue referencia durante tantas décadas para la izquierda, no solo española, sino para la hispanohablante a nivel internacional.

“Yo no estoy aquí para discutir mis contradicciones contigo”.

Juan Luis Cebrián, y esto es algo bastante obvio, ha ido obligado a esta entrevista para intentar parar la sangría de lectores de su medio. Y visto el resultado, no sé quién habrá sido el cerebro que pudo creer que era una buena idea su comparecencia pública, y cómo el propio interesado ha podido sobrevalorar tanto su capacidad para convencer, pero, seguro que sin pretenderlo, ha hecho bueno el dicho de ‘ir a por lana y volver trasquilado’.

Hay que ver el programa. Y no perder detalle de cómo alguien a quien se le suponía algún tipo de talento para haber llegado a medrar tanto como él, cae en cada una de las más que previsibles encerronas que Évole le va preparando. Y cómo por ello pierde los papeles.

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