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Estimadas/os, ¿cuándo empezamos a hablar de política?

Ya lo expresé hace unos meses (vaya… meses); me aburría entonces hablar de vuestro conflicto, y nada ha cambiado al respecto: me sigue aburriendo. Estoy deseando que esto acabe para que podamos hablar de política, de programa, de proyectos de país, de intenciones o de sueños. O para que definitivamente tengamos que hacerlo mirando a otros proyectos. Porque llevamos desde abril de 2014 sin proponer un destino. Y es que solo lo hicimos tres meses. Tres meses que dieron para vivir de la inercia (ascendente primero y descendente tras un tiempo) y que demostraron lo importante que era ser diferentes; que era hablar de lo que importa. Y se van a cumplir tres años desde que nació Podemos.

Podríamos partir de que parece mentira que esta lucha de poder haya resultado necesaria, y más allá de su existencia, que se haya prolongado tantísimo. Porque habrá que aclarar a los despistados que todo esto que se está viendo –malévolas cartas de desamor al margen y aunque los medios lo aprovechen– es una cuestión de poder. Sí, claro que lo es. Pero también hay que decir que la coyuntura, aunque no era deseable, tampoco debiera sugerirnos inmediatas connotaciones negativas. El luchar por el poder, cuando se hace imprescindible, también puede ser positivo. La pregunta importante es: ¿poder para qué? Porque ya metidos en harina, habría que preguntarse qué diferencia va a existir entre que los ‘errejonistas’ adquieran una mayor cuota de ese poder o que esta pase a manos de los ‘pablistas’ o los ‘anticapi’. Y casi pido disculpas por poner etiquetas facilonas a estas corrientes, pero todo sea por economizar texto.

Simplificando mucho, y dejando al margen egoísmos varios y la defensa numantina de los pesebres de arribistas y paracaidistas (que también los hay), a cierto nivel (el que de verdad importa) podríamos resumirlo en algo así como que lo que se juega en esta partida inacabable es una cuestión de convicciones con –quiero creer– la mejor voluntad por ambas partes. Con la única diferencia de cómo se percibe a la sociedad. Una diferencia que condiciona la visión de las posibles estrategias.

Vamos a resumirlo de esta forma: los ‘errejonistas’, grosso modo, parten de una imagen conservadora/elitista de nuestra sociedad. Si se me permite, diría que también algo reduccionista. Consideran que la población no está suficientemente politizada/capacitada, ergo se trata de atraer votantes configurando una imagen de partido democrática, progresista, decente y cercana, pero tradicional e institucional, que pueda resultar atractiva a una parte de los cinco millones de votantes que todavía conserva el PSOE, e incluso a otro tipo de votante, intentando al mismo tiempo, si es que eso es posible, no perder a los que ya tienen. Y en el otro extremo de corto alcance, los ‘anticapis’, que no ponen como prioridad las estrategias electoralistas ni los posibilismos, aunque sí tengan el entorno razonablemente en cuenta, quieren que el partido cumpla con unos principios a mitad de camino entre su ideología, el pragmatismo, y ciertos valores universales. Los ‘pablistas’ parece que tiendan a esta segunda opción, pero existe una indefinición/inseguridad en ellos que invita a la desconfianza.

En definitiva, lo que se está batallando en principio, en algunos casos de forma bastante sucia y con un cúmulo de incoherencias que darían para escribir un libro, es a qué tipo de Podemos nos dirigimos dependiendo de quién lo controle (sí, he dicho controle, y eso independientemente de lo democrática que a priori pueda parecer la organización interna resultante del conflicto). Pero ni eso queda demasiado claro ni asegurado con ninguna de las ‘facciones’.

Dicho esto, habría que insistir en subrayar que no se trata en cualquier caso de una lucha de ángeles y demonios. Cada cual defiende sus percepciones. Pero con este tiempo que se está perdiendo, se está poniendo en riesgo mucho más que las apuestas personales. Y ya apremia una solución. Una solución que, procurando no dejar demasiados cadáveres políticos por el camino, sí tendrá que ser drástica y consistente si se quiere tener alguna oportunidad. Una oportunidad para la que será necesario resultar creíble.

Voy a posicionarme sin querer arrimar el ascua a mi sardina, porque a día de hoy ya no tengo sardina que asar, y yo me conformaría con ese modelo de partido moderado que está más próximo a las tesis de Errejón, e incluso aceptando la situación que propiciaría uno de esos milagros que algunos esperan y nunca ocurren, porque además, en la práctica, tampoco habría mucha diferencia con lo que proponen los ‘contrarios’ (que nadie se engañe, en Podemos no hay ni un solo revolucionario). Pero es que con ese modelo no se va a ganar nunca en un tablero ajeno con posiciones blindadas. Y no porque lo diga yo, sino porque cualquiera puede analizar el trayecto recorrido. Empezando por aquel primer Podemos entusiástico y efervescente que bebía programáticamente del proyecto de anticapitalistas, pero conducido por un fenómeno mediático como Pablo Iglesias.

Para subvertir el orden establecido hace falta esa simbiosis: programa mínimamente rompedor con líder carismático. Y no se entendería una cosa sin la otra. Por separado no funcionan. Ni Pablo, ni Wyoming, ni Évole ni Lenin podrían ganar hoy unas elecciones en España con el programa del PSOE (sin ser el PSOE), ni con el de IU (especialmente siendo IU), ni un programa de moderada ruptura se podría vender sin un conductor con carisma y credibilidad. Por esto mismo resultan bastante tramposas algunas de las propuestas que se están haciendo estos días de cara al Vistalegre II, porque el proyecto político no puede desligarse de la persona que va a defenderlo (algo que sí puede hacerse con las propuestas internas de un partido a nivel ético u organizativo), de no ser que se ponga al frente de cualquier invento a un actor o a un tecnócrata sin escrúpulos ni ideología.

En cualquier caso, para bien o para mal, esto que no interesa a casi nadie, debe quedar definitivamente resuelto cuanto antes. Y a poder ser, con el resultado de un partido que empiece a hablar de cuestiones concretas, de propuestas valientes. Y que lo haga a una sola voz. Que sea absolutamente previsible, inflexible en lo esencial, y que nunca tenga miedo a señalar el origen de los problemas, ni a plantearse cualquier tipo de soluciones. Que no viva pensando en la conveniencia de su discurso, sino en cómo se explica el porqué del mismo. Que no quiera gustar a casi todos, para así poder gustar a muchos. Y que siempre apunte a lo máximo, aunque tenga que mediar con lo posible. Sin ambigüedades, sin estrategias.

Arregladlo ya, porque hay mucha gente que está esperando soluciones, y no trasuntos mal disimulados. Dejemos las guitarras, las pajaritas, las falsas complicidades, la diplomacia, las sonrisas y los complejos, y empecemos de una vez a hablar de cómo salimos de este pozo.

5 Comments

  1. Jero
    Jero 14 diciembre, 2016

    Sigo estando de acuerdo contigo, Paco, a pesar del tiempo y todas cosas que han pasado, sobre todo a mi seguramente a ti. Sigamos arreglando este entuerto, porque «Hoy es siempre todavía», Gracias, Paco.
    Un abrazo.

    • Paco Bello
      Paco Bello 14 diciembre, 2016

      Porque seguimos defendiendo lo mismo, amigo. Y es que los principios, si están bien cimentados, no los destruye el tiempo.

      Ojalá podamos arreglar algo. Aunque mejor sería que lo arreglen sin necesitar escucharnos.

      Un gran abrazo, Jero.

  2. Julen Lizaso
    Julen Lizaso 14 diciembre, 2016

    Que bueno Paco, siempre me entusiasmas, pero nunca me sorprendes, porque los poetas del alma no escriben rimas pero su prosa rima con el sentir de su conciencia…de su alma.

    Desde el punto de vista pragmático, teniendo en cuenta la coyuntura y «atmósfera» actual, en particular la mediática, estoy mas de acuerdo con el mensaje y estrategia programática de Errejón que una vez puesta en marcha y a la vista de su velocidad y asentamiento, se puede hacer un cambio de vía y pasar a la de Pablo…pero una cosa tengo claro que tanto con una como con la otra el «maquinista» debe ser Pablo Iglesias o si la única salida es una solución salomónica vamos a darle la versión revolucionaria a ese episodio bíblico…. la criatura, ni para Pablo ni para Iñigo…porque ¿de que se trata?, lo primero de ponerse a andar y como hay que hacerlo con las filas «prietas» lo segundo en ese hacer en equipo exige hacerlo sin aristas….y tanto Iñigo como hoy Pablo están erizados…pienso que Alberto Garzón no…¿quien le pone el cascabel al gato?…porque en política sectaria el ego y las aristas son inseparables

    Ondo izan lagun

    Iulen Lizaso

    • Paco Bello
      Paco Bello 14 diciembre, 2016

      Yo ya digo que me conformaría con el modelo ‘errejoniano’ si eso fuera a servir de algo (mejor que lo actual sería sin duda). Pero ese modelo ya ha demostrado que no es atractivo. En cuanto a lo otro, coincido plenamente contigo, pero a Garzón le falta ‘punch’, y ni se me ocurre quién podría encabezar algo así (que esté dentro del partido). La cosa está jodida, y es más difícil recomponer que destruir, pero un par de años de coherencia moderadamente radical harían mucho. ¿Lo harán? Sinceramente, no lo creo. Pero ojalá ocurriera.

      Por cierto, tengo pendiente lo tuyo, pero no lo he olvidado. ¡Ah!, y gracias, Julen, aunque en realidad solo diga lo que pienso, y cada día con menos entusiasmo.

  3. Fernandel
    Fernandel 17 diciembre, 2016

    Yo soy más optimista. Yo estoy seguro de que después de Vistalegre II, todo va a funcionar mejor. Todas estas tensiones que se están dando en estos días son normales en todos los partidos antes de sus congresos, la única diferencia es que nosotros las ventilamos en la terraza y los demás partidos las diluyen en los sótanos y en las callejuelas. Lo que es una lástima es que la proclamación haya sido tan repentina pues aunque el trauma de un congreso siempre se parece a un parto (y quizá doble o triple), es la mejor forma de saber qué es lo que la militancia piensa, y es motivo de discusión en círculos, grupos y redes y es imprescindible para crear partido, cosa que nos está haciendo mucha falta.

    Yo estoy seguro de que Pablo va a seguir siendo el líder indiscutible y Errejón va a continuar como contrapunto indispensable para formar una dirección si no 100% bicéfala, por lo menos no tan absolutista como suele ser en todos los partidos tradicionales. Quizá Pablo pierda parte de su poder y lo ganen las direcciones de las comunidades y los círculos y posiblemente también las listas sean algo más abiertas que en Vistalegre I, cosa que seria muy de desear. Las luchas por el poder es posible que se den pero ya a niveles algo inferiores y tendremos que acostumbrarnos, esto es normal como la humanidad misma. Cuando estemos a punto de formar gobierno, el tema ya será más peliagudo.

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