Del Plan 25 a Vistalegre II

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Félix Población | DdA | 21/12/2016

Mediado el mes de enero de 2016, poco después de elecciones del 20-D de las que ayer se cumplió un año, una foto de Íñigo Errejón acompañaba en el diario El País una información relativa al Plan 25, la primera proposición de ley suscrita por los 69 diputados de Podemos más las candidaturas de confluencia. Se trataba de un plan de emergencia social o rescate ciudadano contra los desahucios, el copago, los cortes de luz o gas por falta de recursos, según estipula artículo 25 de la Ley Universal de Derechos Humanos, que consagra la dignidad de la persona y los derechos inviolables que le son inherentes.

Con ocasión de esa proposición de ley con la que Podemos y las confluencias ponía a trabajar los millones de votos con los que contó entre una ciudadanía esperanzada, el partido morado daba a conocer una nota en la que se reafirmaba en su vocación de cambio, más allá de los juegos de sillones, de los pactos y arreglos, porquese afirmaba– la diferencia entre la vieja y la nueva política es justamente esta: que mientras unos están discutiendo qué sillón les toca, nosotros estamos pensando en gobernar para la gente y ponemos como prioridad sobre la mesa un pacto con la ciudadanía. 

Al numeroso sector de la población que decidió en esos comicios votar al nuevo partido del cambio le pareció coherente con sus expectativas que ese fuera el primer paso para atajar los graves problemas que soportaban aquellos ciudadanos más desfavorecidos por la crisis/estafa que desde hace años socava derechos y libertades. Por desgracia, ni entonces ni en las segundas elecciones de junio fue posible la unidad requerida con el Partido Socialista para que esa iniciativa cuajara en un gobierno progresista, al preferir el PSOE un pacto absurdo y estéril con Ciudadanos, aliado después del Partido Popular.

Al día de hoy, llegados a la peor de las perspectivas -la que ha permitido un nuevo gobierno de la derecha con el permiso de un Partido Socialista tutelado por una comisión traidora a su programa electoral-, mucho me temo que a los votantes del partido morado les estén hartando las discusiones internas que desde hace semanas mantienen los partidarios de Errejón y Pablo Iglesias por cuestiones de estrategia, tan diferentes a las cuestiones de urgencia social de aquel Plan 25. Hasta el propio secretario de organización, Pablo Echenique, ha reconocido ese hartazgo. En lugar de actividad parlamentaria, lo único que trasciende de Podemos a la opinión pública es precisamente aquello que todos los adversarios de ese partido consideran clave para debilitar su pujanza: la sensación de rivalidad entre sus líderes más carismáticos.

Si la prensa del régimen contaba con abrir ese frente en contra del partido morado -descartado aquel que reiterada y falsariamente pretendió acusarlo de corrupciones varias-, cada día que pasa tengo la sensación de que desde el entorno errejonista se tiende últimamente a sobrepasar el carácter de discusión fraterna que se pretende dar a las disputas. Lo último en este sentido han sido las desafortunadas declaraciones ayer de Tania Sánchez en Los Desayunos de La Uno, que tan jubilosa perplejidad causaron en su presentador. Calificar de chantaje, como dijo Sánchez, el anuncio de Pablo Iglesias de irse de la secretaría general si su documento de estrategia para Vistalegre 2 no es votado, no es lo propio de una fraternal división de pareceres, máxime si a ello se añade el temor de doña Tania a que Iglesias prescinda de Errejón si el primero gana. ¿En tan poco valora Sánchez la palabra de Pablo Iglesias, que ha asegurado contar siempre con Errejón a su lado, como para hacer explícita unas dudas de ese carácter en un medio de comunicación?

El pasado domingo Pablo Iglesias presentó en Madrid su iniciativa Podemos para todas, con la que se enfrenta a la de Errejón, respaldada por las que Raúl del Pozo llama sus lisístratas, entre las que figuran Sánchez, Maestre y Serra. A falta de lo que decidan los militantes, sería deseable que todos tuvieran en cuenta un tuit del  líder del partido: Cuando PRISA imagina el Podemos que le gustaría, indica el Podemos que necesitamos.Y el Podemos por el que se han decantado los editócratas de El País ha sido manifiestamente el de Íñigo Errejón, al que ha dedicado páginas y plácemes.

De todos modos, a la vista del motivo por el que Podemos es permanente actualidad estos días -tan distinto al que protagonizó la formación morada al inicio de la pasada y fugaz legislatura con el Plan 25-, hay algo sobre lo que me gustaría dejar encendida una pregunta: ¿Son los conflictos que se advierten en el PSOE y Podemos, con sus distintos grados de incidencia, consecuencia de la falta de unidad entre ambas formaciones para llegar a un gobierno progresista? Estoy por asegurar que no se habrían dado de haber sido posible ese gobierno, más que nada por la mucha actividad que tendría entre manos.

A cambio, lo que sí tenemos ahora es el crecimiento de la derecha en las encuestas, mientras el PSOE declina de modo alarmante y Podemos se estanca en su ensimismamiento. Solo hace falta que don Mariano no se haya equivocado  anunciando la preparación de unos nuevos comicios y los gane por mayoría absoluta.

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1 Comentario

  1. Lo incomprensible es que el periodista tome partido abiertamente por Pablo en su lucha por el futuro del partido con Errejón. Y Tania es coherente con lo que piensan muchos en el partido, que ese “Pablombliguismo” no le hace nada bien a la discusión democrática, ni a la libertad de opinión y disensión dentro de las diferentes estructuras del movimiento. Para hacerse una idea, la purga que se esta haciendo en Madrid es reflejo de eso. Ahora, que aguanten las críticas.

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