En el centro del tablero

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No parece que hayan pasado tres años sino tres siglos. Desde enero de 2014 hasta hoy ha dado tiempo suficiente para olvidar reivindicaciones que habíamos consolidado durante décadas, y su lugar ha sido ocupado por una ‘suerte’ (lo que antes conocíamos como ‘especie’) de conformismo posibilista que jamás hubiéramos imaginado a este lado de la barricada. Y eso, con suerte, únicamente cuando la discusión sobre nombres permite recordar a qué habíamos venido.

El virus de lo que no es posible se ha extendido tanto que ha desplazado cualquier atisbo de ilusión. Ya no es posible la redistribución de la riqueza (simplemente por medio de una tributación justa) ni establecer una renta básica universal porque la actual Europa no permite esas alegrías ‘socialistas’, y hay que esperar (con suerte para antes del S. XXIII) a que la distribución de las fuerzas nos sea favorable; no es posible nacionalizar los sectores estratégicos de la economía ni crear una banca pública porque la actual Europa no permite veleidades idealistas contra el libre mercado; no es posible cuestionar el pago de la deuda ni hacer auditorías sobre su legitimidad, mientras solo en intereses pagamos anualmente el equivalente a casi dos rescates de Bankia y creciendo, porque la actual Europa nos obligó a consagrar el cumplimiento de su pago hasta en la Constitución; no es posible promover una nueva ley de medios que pluralice y dé entrada a la sociedad en el sector de la comunicación y acabe con el oligopolio de las corporaciones, porque la actual Europa no está por la labor de democratizar la principal herramienta formativa de las sociedades. Y no es posible romper con esa Europa fetiche que todo lo impide porque es una excusa perfecta para no tener que hacer nada, aparte de entretener.

Así, aceptando la inexorabilidad de nuestro destino, como mucho podemos hablar de poner parches para evitar el hundimiento extremo de los salarios, los derechos civiles y laborales, las pensiones, las prestaciones sociales, o la calidad de la sanidad o la educación, cuando todo ello está a merced de abordar o no esos problemas principales que no podemos tocar por una autoimpuesta falta de soberanía económica y, por tanto, también política.

A estas alturas del espectáculo, si alguien cree que por añadir embrollo al guión y cambiar a los cómicos va a conseguir que nos interese la comedia indefinidamente, va bueno. Nada dura eternamente. Y ese ‘nada’ incluye obviamente a la confusión. Lo más a lo que puede aspirar el sistema con estas tretas es a prolongar la agonía, y quizá sea lo único que intentan. Pero cuando las circunstancias mandan, los proyectos fallidos mueren para que nazcan proyectos nuevos que beban de la experiencia y de las aprendidas exigencias.

De una forma u otra el centro del tablero pronto volverá a estar ocupado por la raíz de los problemas: la desigualdad, la precariedad, la injusticia y la explotación del hombre por el hombre. Y también por sus soluciones: más democracia y más soberanía. Y quién encabece entonces las reivindicaciones, para bien o para mal, es solo una cuestión de oportunidad. Hemos llegado hasta aquí sin que pare nunca el reloj y sin que hayamos visto nacer o morir al mundo, aunque hay quien solo ha vivido sus terribles puntos de inflexión o los episodios previos a esa conmoción en la creación de un contrato social que siempre estará por cerrar.

Esperemos que el nuevo año nos traiga alguna buena noticia, y que en él empecemos a recuperar la sensatez y la voluntad que parece habernos abandonado inmersos en esta vorágine de vaivenes insustanciales.

Feliz año nuevo.

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7 Comentarios

  1. Pues sí, es bastante pesimista el artículo, pero mi esperanza en el cambio, está motivada en la “certeza” de que vamos a una república. ¿Quién la llevará a cabo? Pues eso ya no lo sé, pero hay que moverse en ese área, en ese proyecto, y encontrar a la persona idónea, porque este Sistema peta. En mi opinión, debe ser el Sr. Monedero. Le criticarán los de siempre, e incluso sus compañeros, sacándole fantasmas del pasado, ¿y qué?, con él, estaremos todos, pues como es obvio, para que un proyecto triunfe, tiene que contar con la unión de todos (equipo y votantes). Y una vez elaborado el proyecto, presentarlo ante los medios, un proyecto sin cortapisas, donde se cuestione con cifras y demás datos el dineral que nos cuestan las Autonomías y la Monarquía.
    Hoy he elegido un mal día para opinar por la fecha tan significativa que es y desplazándome hasta mi casa, pero bueno, como esta noche vamos a servilleta prendida (permitidme la confidencia), tampoco voy muy agobiada de tiempo.

    Bueno, pues nada, a repasar lo que he plasmado.

  2. La verdad es que nunca nos han dado nada hubo que conseguirlo pasito a pasito, y cada pasito había que sujetarlo bień para que no nos lo quitaran, si bién es verdad , la patronal, los bancos y otros logreros no eran tan hambrientos y encarnizados. Desde luego sentados en el sofá nadie te va a llevar nada y menos complacientes. Diciendo educada mente porfa, porfa, ser buenos;. Si no tenemos parnet no podremos comprar si no compramos todo al carajo. Con esto para personas con unas pocas neuronas sería suficiente, pero los empresarios de ahora sus neuronas las dirigen hacia otros derroteros y si encima el gobierno los avala con, con eso que dice llamarse reforma laboral vamoss a tener que poner manos a la obra y arrancarles el caramelito. Eso es lo que yo opino si hay otra salida…….Puede porfa, porfa no sean malotes

  3. Bueno, algo habrá que hacer. No podemos quedarnos así. Aunque tengas razón y esté justificada esa forma tan negativa de ver la situación o aunque estés tú también sufriendo una de nuestras frecuentes bajadas de moral y subidas de malauva, tenemos que hacer algo. Porque el problema es que no podemos quedarnos quietos. Si no vas p’alante vas p’atrás. El egoísmo, la ambición, la avaricia, la maldad no tienen freno, siempre quieren más. La reacción nunca tiene bastante y si nos ve flojos, intenta esclavizarnos más y más. No hay más remedio que seguir luchando. Y luchar por luchar, es mejor hacerlo con alegría, con ilusión, hasta con esperanza. No hay otra. Este es mi deseo para ti y para todos en este año que comienza.

    • Me quedo con esto, Fernando: “Y luchar por luchar, es mejor hacerlo con alegría, con ilusión, hasta con esperanza”. Porque es verdad que no vamos a dejar de hacer aquello que tenemos grabado a fuego.

      En cualquier caso, lo escrito pretende ser un último toque de atención, si es que a estas alturas sirviera de algo, ante las semanas que se avecinan.

      Feliz año. Un abrazo.

  4. Que pesimismo!!!!! Lo grave es que creo que puede ser así de cruda la realidad.
    Hay que poner en los primeros deberes de la agenda para el nuevo año que va a comenzar, reivindicaciones urgentes y necesarias y no olvidar que mientras sigamos con este sistema todo serán parches.

  5. Bla bla Bla bla….y a la mierda todo.
    Si no salimos a la calle, el hundimiento social lo veremos desde el sofá.
    Que lo disfruten.

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