Donald Trump prohíbe la migración anual del salmón en Estados Unidos

Redacción/Rokambol/30.01.17

Estupefacción y rabia son ahora mismo los dos sentimientos comunes a toda la población de osos pardos que vive en Norteamérica y que, con toda seguridad, se quedará este año sin su tradicional festín de salmones.

La Policía de veintisiete estados ya ha sido desplegada en la práctica totalidad de sus ríos para comprobar que la orden dictada en los dos océanos que bañan las costas norteamericanas se cumpla sin excepción alguna y los peces no abandonen el mar para adentrarse en el interior del país.

“América es para los americanos, no para los salmónidos”, ha recordado Trump a todos sus votantes aficionados a la pesca y que ahora están indignados porque aseguran no conocer esta promesa electoral cuando depositaron su confianza en el candidato republicano.

Durante la primera semana de vigencia del nuevo decreto antiinmigración, los agentes detendrán a todos los salmones que naden río arriba y solo amonestarán verbalmente a los ejemplares que lo hagan río abajo, pero pasado este plazo tendrán que arrestar a todos los salmónidos migrantes, tanto si van a contracorriente como si se dejan llevar.

“La mayoría de esos peces solo vienen a nuestro país a desovar y a hacer ejercicio, pero jamás les he visto entrar en un McDonalds, alojarse en nuestros hoteles o comprar nuestros productos. No nos interesa”, ha declarado el nuevo presidente erecto.

El ganso de pico corto y la pardela capirotada, dos aves migratorias que también podrían ver limitada su entrada en Estados Unidos, ya han dicho que seguirán volando entre el norte y el sur, como siempre lo han hecho, pues creen que Donald Trump es simplemente un patán, según palabras de ambos colectivos migrantes.   Más en Rokambol

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