¿Otra vez el último contra el penúltimo, o ya hemos aprendido?

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Esto, por desgracia, ya me lo sé de memoria. Uno de los pocos colectivos obreros que todavía conserva capacidad para resistirse a la precarización –y gracias a que han podido hacerlo, sus condiciones laborales son todavía mejores que las del resto–, se une en la lucha para proteger los derechos que, por medio de sus mamporreros políticos, intenta arrebatarles la patronal o el capital.

Ha ocurrido con transportistas, taxistas, funcionarios, plantillas de grandes empresas y el sursum corda. Y casi todos han perdido contra el Gobierno de turno. Pero no porque sean débiles, y no porque no hayan tratado de defenderse, sino porque no han contado con la solidaridad de los que (en muchos casos por no poder defenderse) perdieron antes. Porque no han contado con la solidaridad de esa clase obrera precarizada que –en muchos casos ya– olvidó que lo es. Porque las críticas, en cuanto se han empezado a notar las consecuencias de esas huelgas, no han sido dirigidas contra el agresor –aquellos políticos que querían despojar a un sector de sus derechos–, sino contra el agredido. Contra los asalariados “privilegiados”.

No tenemos perdón, y en ocasiones como estas es cuando piensas que nos merecemos todos los palos que nos den. ¿Cómo es posible que no entendamos que la lucha de un trabajador es siempre la lucha de la mayoría? ¿O quizá eso pertenece al pasado y ahora sí lo hemos entendido?

Espero y deseo que los estibadores no cedan ni un solo paso. Hacia atrás ni para tomar impulso. Mucho ánimo.

Al respecto de lo que comento me ha gustado mucho este vídeo de Karlos Puest (Juan Carlos Prieto). Aunque sí quisiera hacer un apunte a su discurso. Una buena parte de los trabajadores se dieron cuenta tarde de lo que significaban las reformas laborales, y cuando han querido pelear ya no han podido. Es verdad que también eso es su responsabilidad, pero es que no era fácil detectar cómo se iban parasitando los grandes sindicatos y cómo se perdía capacidad de contestación en un proceso que se ha tomado tres decenios para completarse. Hoy ya no se puede reprochar a quien no tiene ningún tipo de protección que no secunde las huelgas como quisiera, porque de la dignidad puede vivir uno mismo, aunque se muera de hambre, pero eso a ver cómo se lo cuentas a tus hijos cuando te quedes sin techo o te pidan algo de comer.

Por lo demás, totalmente de acuerdo. Incluso en el tono.

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2 Comentarios

  1. Los estibadores de muelle son privilegiados. Es un sistema cerrado de incorporación. Se incorporan familia a esos puestos. Curran 6 horas y ganan más de 70 mil leuros años para un currelo sin ninguna preparación. Vamos, sin estudios. A mí, cuando mi empresa iba mal, nadie me ha defendido. Yo no voy a defender a los privilegiados estibadores.
    Ellos ejercen una fuerza porque cierran el tránsito de contenedores.
    Si a la huelga, sí a los derechos de los trabajadores. Pero de todos. Defender a los trabajadores privilegiados no es defender a los trabajadores es defender a los privilegiados.
    Lo mismo hay empresarios que producen mucho beneficio y que a duras penan sacan para subsistir, pero hay otros empresarios que sin riesgo se forran (energéticas, las de las autopistas,…)
    Lo dicho menos privilegios. Ni de empresarios ni de currelas…
    Y al presonaje del video… qué decirte… he aguantado 10 segundos de la chapa que metes…

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