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bez.es | 17 febrero 2017

¿Quién le iba a decir a Felipe González que el destino le reservaba un espacio junto a José María Aznar? ¿Se le olvidó a González esa etapa en la que Aznar le acusaba de utilizar cal viva en la política antiterrorista?

Hoy, cuando vemos a los dos cogidos de la mano encabezando una pandilla de políticos ajados, empresarios con intereses nada ocultos –Juan Luis Cebrián, entre otros-  e intelectuales de la televisión –Bertín Osborne, entre otros-, solo nos cabe maldecir al destino. Ayer, los dos expresidentes del Gobierno español lideraron una acción impulsada por una organización privada –Foro Penal Venezolano-, amparada en España por el despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo. Esta acción tenía como fin exigir a la Organización de Estados Americanos (OEA) la expulsión de Venezuela de ese organismo. También pidieron la liberación de los presos políticos en Venezuela.

Los dos expresidentes del Gobierno español lideraron una acción impulsada por una organización privada -Foro Penal Venezolano-, amparada en España por el despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo

Los expresidentes del Gobierno gozan de un estatuto especial que incluye ciertas prebendas como el uso de coche oficial, despacho, secretarias y escoltas. Esa condición que les debería servir para llevar una vida digna dedicada a resaltar el papel de España en el panorama internacional, remunerada a través de las conferencias que se les solicitan desde diversos ámbitos, no les ha impedido hasta ahora sentarse en consejos de administración, intermediar en mil asuntos y hasta ponerse al frente de iniciativas privadas cuyos intereses se pierden en recónditos meandros.

Lo de ayer, en cualquier caso, superó la estética y la ética política. En la sala de consejos del despacho profesional de los abogados Cremades y Calvo Sotelo olía a pasado político rancio. Como escribió en bez.es Gregorio Morán en su artículo “Dos golfos y un destino. González y Aznar”, “Aquí estamos los dos -podría decir cualquiera de ellos- convertidos en golferas con un solo destino: asesorar a los ricos, que nos hacen caso, y aconsejar a los de nuestro partido, que no nos lo hacen. Pero sobre todo ganar un dinero que nos consienta mirar a los demás con ese punto de desdén y superioridad que otorga haber sido un supuesto estadista”

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1 Comentario

  1. El bueno recuerdar que aquel opositor preso venezolado que Felipe queria defender personalmente, lo estaba por posecion de armas de guerra

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