Venga, seamos honestos sobre el periodismo

Denunciar a Podemos suma puntos ante los jefes. Pero criticar las presiones de grandes empresas o del bipartidismo acarrea más problemas. Por eso buena parte del sector sigue callando las dinámicas de represión estructural, construidas a lo largo de décadas.

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Los periodistas que han acudido a Génova han tenido que ver el discurso de Rajoy en una sala aparte y a través de un monitor. Foto de la compañera de terra.es Raquel P. Ejerique. eldiario.es ha decidido no enviar a nadie a la convocatoria
Comparecencia ante la prensa de Mariano Rajoy en un televisor. R. E.

Olga Rodríguez | El Diario | 07/03/2017

Desde que empecé en este oficio en los años 90 he visto cómo se aparta de su puesto a periodistas a petición de un político, cómo se castiga a reporteros por haber denunciado el asesinato de compañeros de profesión (como José Couso), cómo se condena a “hacer pasillos” a los periodistas que no demuestran fidelidad inquebrantable hacia ministros o presidentes.

He recibido órdenes para dejar de cubrir asuntos que repentinamente resultaban “molestos”. Me ha quedado claro que ciertas empresas –anunciantes– son intocables. He recibido amenazas de jefes de prensa. He visto cómo integrantes de diversos gobiernos telefonean diariamente a los directivos de los medios para influir, dictar, regañar, amedrentar o manipular. Y cómo muchos de estos ceden, aceptan, asienten.

¿Quién no ha visto a algún jefe acordar estrategias comunicativas con políticos?

¿Quién no conoce despachos de los que salen textos para que sean leídos en antena sin modificar ni una coma, con contenidos que nadie sabe de dónde proceden, cómo han sido contrastados ni qué fuentes los han suministrado?

¿Quién no lo ha visto? Venga, seamos sinceros.

Denunciar a Podemos suma puntos ante los jefes. Pero criticar las presiones de grandes empresas o del bipartidismo acarrea más problemas. Por eso buena parte del sector sigue callando las dinámicas de represión estructural, construidas a lo largo de décadas.

Llevamos años soportando ruedas de prensa en las que se nos prohíbe preguntar o en las que se permite como máximo dos preguntas. El plasma de Rajoy tampoco fue motivo suficiente para que los periodistas se plantaran o la Asociación de la Prensa de Madrid emitiera un comunicado. Algunos han sido recriminados no solo por jefes de prensa, sino por otros compañeros de profesión, por el simple hecho de repreguntar a un presidente de Gobierno.

Es el día a día del oficio, y lo sabemos. Lo que es insostenible es que desde ciertos sectores de la profesión se acepte. La credibilidad de la Asociación de la Prensa de Madrid es endeble, porque calla presiones que vienen de arriba, porque no insiste en denunciar las dinámicas estructurales que coartan la libertad informativa en la televisión pública o en los medios privados. No ha emitido quejas contra el sesgo favorable al PP en Telemadrid pero sí ha arremetido contra periodistas despedidos de esa plantilla, instándoles a “respetar el trabajo de los que conservan su puesto”.

El poder financiero forma parte del accionariado de diversos medios y, al igual que el poder político, controla un importante sector periodístico a través de la publicidad. Quizá por todo esto y por muchas otras razones el periodismo español goza de tan poca credibilidad. Quizá por eso casi el 70% de los jóvenes no confían en los medios españoles, según el último informe de Reuters y de la Universidad de Oxford.

En nuestras manos está cambiarlo. Y para eso es precisa la unión de los periodistas, sentido de cooperación y solidaridad. Tenemos que construir alianzas capaces de impulsar el aggiornamento que tanta falta hace en este oficio.

Mientras los egos y las competencias sigan por encima de la defensa de una información de calidad entendida como un derecho y no como mera mercancía, el periodismo será presa de los grandes poderes y su credibilidad continuará cayendo en picado.

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3 Comentarios

  1. A mi juicio, lo que dice Victoria Prego sobre las denuncias de periodistas por coacciones de Podemos no tiene mucho soporte porque saca a relucir los insultos del twitter, pero esto pasa con todos los partidos, además de que Podemos no tiene poder para echar a periodistas ni cerrar periódicos mientras que el PP y el PSOE sí lo han hecho aunque sobre esto la AMP no ha dicho nada nunca. A Prego se la ve mucho el plumero comulgando con el PP y Cebrián para perjudicar a Podemos y basándose en la confidencialidad del amparo, está claro que ha puesto a los periodistas que dan información de Podemos en un apuro porque hay quienes creen que son Ferreras, Inda, Sardá, Marhuenda y otros contertulios de la Sexta y la Cuatro y para que no se sospeche de ellos, dice que son periodistas veinteañeros, pero si lo que dice Prego fuera un embuste, no sería raro porque mentir es la principal anomalía del régimen y aún se extrañan de que estemos contra él.

  2. APM: Dícese de un escuadrón de esbirros lameculos, atentos a la voz de su amo.
    Cuando el amo abre la boca, mueven la cola y lamen el ojete, para mayor gloria de Dios y España.
    Lo dicho para APM, es extensible al periodismo patrio en general. O así me lo parece.

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