Vas a vivir peor que tus padres (¿ya lo sabes?)

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Juan Carlos Monedero | Comiendo Tierra | 20/03/2017

La gran diferencia entre la crisis de 2008 -que en verdad arranca de los ochenta-, y las demás del siglo XX -especialmente la de 1929 y la de 1973- es que en esta ocasión la clase obrera no tiene fuelle para pelear y los sindicatos se han convertido en negociadores amables que ya no confían en sí mismos. Los canallas se han envalentonado y la gente decente anda perpleja.

La trama usa hilos de alambre de espinos, flor de lis, viaja en dron y habla inglés en la intimidad. Los capitales internacionales están comiendo el bocadillo a las familias de siempre, China, aliada con las multinacionales norteamericanas arrastran los salarios a un punto de miseria, y las familias de siempre que arrastra España apenas aciertan a mantener sus ganancias –siempre contra la pequeña y mediana empresa- gracias a la cercanía del poder político, con el que se hermanan en una trama esencialmente corrupta al grito de ¡cobarde el último! Por todo esto, y alguna otra cosa más, los hijos van a vivir peor que sus padres. De hecho, los hijos ya viven peor que sus padres. Por eso estalló el 15-M. Por eso el bipartidismo huele a cadáver.

Porque no hay a quién presionar para que se cree empleo de calidad. Las grandes empresas ya no son de nadie que se pueda identificar, y esa hidra de mil cabezas que es dueña de las grandes empresas solo quiere hacer caja. Encargan a capataces para que presionen como lobbies implacables en Madrid o en Bruselas, pero no hay nadie concreto al otro lado del teléfono cuando hay que sancionarles por sus maneras mafiosas. El Ibex 35 genera solamente el 20% del empleo, y el 18% de su capital está en manos de Black Rock, un fondo de inversiones que no duda en desahuciar, despedir, fusionar o arrodillar un país si tiene ocasión de hacer caja. Son dueños de los medios, y cuando nos dicen en portada que hay 150.000 inmigrantes al otra lado de la valla de Melilla, nos lo dicen porque son ellos los que están construyendo la valla de Melilla.

Volar se ha convertido en algo accesible a los sectores populares. Pagan las generaciones futuras que no van a tener tierra limpia en la que aterrizar. Y es funcional a esa válvula de seguridad que es abandonar el país. El millón de jóvenes que está fuera de España, en casa protagonizarían un Gamonal cada fin de semana. Con el low cost pueden emigrar con una preocupación menos. La conciencia de “tener derechos” se ha convertido en algo más lejano que tener una casa en el pueblo y por eso los hijos vuelven a tener condiciones laborales de emigrante fuera y en casa. Condiciones que ya no tuvieron sus abuelos.

La trama de esta colusión entre grandes capitales financieros, mediáticos, tecnológicos, armamentísticos, alimentarios y circunstancialmente industriales tiene su expresión extrema en Donald Trump. La extrema derecha ya ha llegado al gobierno. Y la extrema derecha siempre lo ha sido a favor de las minorías ricas y en contra de las mayorías empobrecidas. Lo demás es anecdótico. Las dictaduras siempre son de clase. Aznar, Guindos y Trump son muy amigos.

En España, la trama siempre aporta un cuadro castizo. De hecho, la casta es la expresión chusca de la trama, la de oligarcas y caciques, de marquesas y vivales. Lo relevante es lo que hay por debajo. Porque nadie va contra la trama. Casta es Urdangarín, la Infanta es trama. Casta era Mario Conde, el rey Juan Carlos trama. Casta es Granados, trama Esperanza Aguirre o Aznar. Casta es Chaves y Griñán y Fernández Villa y Susana Díaz; Solchaga, Felipe González o Fernández Ordóñez, trama.

España se perdió el desarrollo del Estado del bienestar después de 1945. Aquí teníamos una dictadura. De clase. Y esa anomalía histórica consolidó un estado débil con escasa conciencia de lo público. Que hace que el Rector de la borbónica Rey Juan Carlos plagie y los profesores no muevan un dedo para echarle. A ver qué le dicen a los estudiantes si les ven copiando en un examen. O que una parte importante de los abogados del Estado o los economistas del Estado trabajen para el enemigo. Es decir, para esas empresas que no pagan impuestos ni crean puestos de trabajo. Trama. Para la que trabajan el PSOE y el PP. Si Podemos quiere gobernar España tiene que ir buscando a los empresarios patriotas y ser implacable con los sin rostro que saquean países y los convierten en ruinas.

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3 Comentarios

  1. Algo me pasa con Juan Carlos Monedero que no siempre nos entendemos. No siempre coincidimos. Unas veces lo encuentro brillante y otras tengo la impresión de que tiene prisa por asumir el papel de “jarrón chino” que se les atribuye a los que han sido anteriormente grandes figuras de la política. (No me pasa lo mismo por ejemplo con Julio Anguita, con el cual me identifico siempre al 100% y de quien encuentro sus palabras y sus ideas llenas de sentido común y raciocinio).

    En esta ocasión, estando de acuerdo en general en todo lo que expone en su artículo, no termino de entender la división que hace entre lo que sería “casta” y lo que seria “trama”. Quizá le haya faltado una tercera categoría que podría ser llamada “tramacasta” en la que incluir a personajes que se merecen los 2 títulos porque no comprendo, por ejemplo cómo a Felipe González y a Aznar se les pueda privar del título de casta. Quizá a alguno más de la lista se le podría otorgar también el nuevo título.

  2. ¡Uff! Con las prisas, se me olvidó algo en mi comentario anterior. Sería conveniente que el Sr. Inda se interesase -si es que no dispone ya de ellas- por unas grabaciones ‘muy comprometedoras’ que haberlas haylas -SÍ-SÍ-SÍ- del “Golfo I” con su hijo despachando (según mi fuente, ya que una tiene filtraciones hasta en el infierno).

    Bueno, si no fuese por la gravedad del tema…es que me entraría la risa ante tantas fuentes ‘secretas’ espiándose y contraespiándose, más propias de la T.I.A de los rescatados cómics.

  3. Interesantes titulares los que veo en este digital sobre los que pronunciarme, pero ante el poco tiempo del que hoy dispongo, voy al grano, plasmando en un tris mi comentario sobre el tema que cobra auge en estas fechas acerca de la Monarquía.

    En la tertulia del pasado lunes 20, que con motivo de la festividad laboral en Madrid pude ver en CUATRO, me pareció impropia e intolerable de un periodista como el Sr. Ekáizer, su contundencia al afirmar con la mayor de las naturalidades que Don Juan Carlos “no tiene nada que decir” sobre las grabaciones hasta ahora publicadas con sus amantes, ya que “ello era conocido por todos”. ¿QUIÉNES SON TODOS?, pregunto.

    Por partes:

    PRIMERO.- Si en aquella época se publicó algo, como ahora se constata y yo ignoraba por mi corta edad, es muy posible que debido a la connivencia y protección de los poderes fácticos con la Monarquía, no tuviese la repercusión que merecía. Tampoco los ciudadanos de hoy somos los mismos de entonces que aprobaron el engendro constitucional del 78, e ignorar estas conclusiones arbitrariamente, califica al/los periodista/s.

    SEGUNDO.- El hecho de que el “golfo” (adjetivo para quien se hace merecedor de la pérdida de respeto por mi parte) abusara de la impunidad que, incoherentemente le otorgaron en su día los parlamentarios para delinquir sin rendir cuentas (delitos son como se sabe: la apropiación indebida de dinero público con desvío de fondos reservados y perjuicio del objetivo al que iba destinado -por ceñirme estrictamente a lo publicado y no a otros delitos en los que también incurrió Y NO HAN PRESCRITO), incluso habiendo prescrito los anteriores, no le exonera de la condena moral ciudadana, como tampoco de una reparación del daño causado, restituyendo al erario público el dinero distraído.

    TERCERO.- Avala el punto anterior, la indignación ciudadana ante la improcedencia de que siga ostentando el tratamiento de “rey” -con minúscula- habiendo abdicado y manteniendo su aforamiento y privilegios que continuamos sufragando los españoles.

    ¡¿CÓMO QUE NO TIENE QUE DECIR NADA?!

    Este golfo “mediodestronado”, por la cuenta pendiente que tiene con los españoles y los perjuicios ocasionados al país económicamente, e identificada en su persona la corrupción institucional que surgió después, debe responder de alguna u otra manera, ya sea, como digo, motu proprio restituyendo el dinero, o declarando ante los tribunales, privándole previamente del aforamiento y privilegios que ostenta, pues no todos sus últimos delitos -sin seguimiento de los investigadores- han prescrito judicialmente.

    CUARTO.- En base al punto tercero, procede que la iniciativa de PRIVAR de sus privilegios a Don Juan Carlos, alias “Golfo I”, en mi opinión, (pues con tantos golfos en España, hay que diferenciarlos) la impulsen algunos grupos parlamentarios por entender que los daños infligidos a los españoles son superados (y pagados con creces) a cualquier bienestar que se le supone prestado al país, bienestar cuestionado, del que semejante individuo se benefició, personal y antidemocráticamente con comisiones y otras actuaciones practicadas durante su reinado. ¿Garante de qué?: ¡garante de preservar sus prebendas y desigualdades en la sociedad!.

    Todo ello, porque para limpiar las instituciones hay que empezar por la raíz, evitando que los poderes fácticos, aún existentes, que arroparon y ocultaron en su momento las vergüenzas de Don Juan Carlos (alias ‘Golfo I’) pretendan hacerlo ahora con Don Felipe y su entorno, siendo necesario que estas costosas Familias salgan de España y ¡cuanto antes!, como el último ladrón (abuelo y bisabuelo) Alfonso XIII.

    Entiendo que a los parlamentarios contrarios a la Monarquía (y no me refiero precisamente a PODEMOS tras la decepcionante intervención en este tema de la Sra. Montero el pasado sábado en LA SEXTA NOCHE al preguntarla si, abriéndose ‘el melón’… República o Monarquía), entiendo, como digo, que a los antimonárquicos les rechace “LA TRAMA” cualquier propuesta de referéndum consultivo para salvaguardar sus intereses, pero no así -y como contrapartida- una Rueda de Prensa o cualquier otra intervención mediática, aprovechando las informaciones que saldrán a la palestra próximamente destacando el dinero público empleado por “el Golfo I” (alias que acuño y por el que siempre le identificaré).

    Y para terminar, aludiendo al periodista con el que inicié mi comentario, con qué derecho, tras lo expuesto, el Sr. Ekáizer (y sus colegas), critican al clan del otro golfo catalán?.

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