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La corrupción del sistema financiero es una tragedia

 ANN PETTIFOR | CTXT | 21 DE MARZO DE 2017

La reciente sentencia a Rodrigo Rato y a otros directivos por malversación de fondos de Bankia no es más que un ejemplo de la corrupción a gran escala del sistema financiero español, aunque también mundial. El sector financiero privado ha conseguido secuestrar, y en efecto saquear, el bien público que supone el sistema monetario y, posteriormente, ha conseguido subordinar a los gobiernos y a los contribuyentes a los intereses del 1%. Los financieros mundiales, que no rinden cuentas ante nadie, ya no actúan como siervos de la economía real de España, por ejemplo. En vez de eso, se comportan como los “amos del planeta”.

El Banco de España (en el Informe de Estabilidad Financiera publicado en noviembre de 2016) revela que los bancos españoles expandieron su actividad internacional (un crecimiento del 15,5%) al tiempo que recortaron su actividad de financiación doméstica (-2,2%). Esto supone una extraña evolución: los bancos españoles se crearon para financiar la economía española, pero en vez de eso se dedican a prestar en el exterior (al Reino Unido, a EE.UU., a Brasil, a México y a Turquía). Según el Banco de España, el crédito al sector doméstico continuó su tendencia decreciente, un 4,7% más bajo, con respecto a junio de 2015. Los depósitos minoristas aumentaron un 2,8%. Sorprendentemente, los españoles están depositando más en los bancos españoles de lo que prestan los bancos: al contrario de como debería ser.

LOS BANCOS ESPAÑOLES SE CREARON PARA FINANCIAR LA ECONOMÍA ESPAÑOLA, PERO EN VEZ DE ESO SE DEDICAN A PRESTAR EN EL EXTERIOR

La corrupción del sistema financiero es una tragedia, teniendo en cuenta que la creación de los sistemas monetarios pretendía proporcionar financiación a todos aquellos que estuvieran presentes en la economía (a un ‘precio’ asequible, la tasa de interés). Como el agua potable y los sistemas de saneamiento, o los sistemas de seguridad en las carreteras, un sistema monetario es un enorme bien público. No obstante, se puede corromper y usurpar para llenar los bolsillos de unos pocos. Ese ha sido el destino del sistema bancario español, pero también de los sistemas bancarios de todo el mundo.

¿Por qué ha sucedido esto? Muy pocos entienden bien el sistema monetario. La mayoría de los economistas trata el dinero como si fuera ‘neutral’ o un simple ‘velo’ situado por encima de las transacciones económicas. Utilizando las palabras de un destacado economista internacional, que mantendrá su anonimato, el dinero o el crédito es un ‘asunto cuya importancia es de tercer orden’.

Pero el dinero no es ‘neutral’, o un ‘velo’, como bien saben los miles de inversores en Bankia que vieron cómo les robaban sus inversiones.

EL DINERO NO ES ‘NEUTRAL’, O UN ‘VELO’, COMO BIEN SABEN LOS MILES DE INVERSORES EN BANKIA QUE VIERON CÓMO LES ROBABAN SUS INVERSIONES

El dinero es un sistema de relaciones sociales basado en promesas de pago, como explicó Joseph Schumpeter. Cuando usamos una tarjeta de crédito para comprar algo, por lo general no hay dinero o ahorros en el banco. Una vez que hacemos entrega de la tarjeta y el dependiente acepta nuestra ‘promesa’, la tarjeta vuelve a nuestro bolso. No es más que la representación de una promesa de pago, no es dinero ni monedas, ni tampoco está basada en ahorros en el banco. Aun así, este dinero, como por arte de magia, nos da poder adquisitivo. Bien administrado, es un gran poder. El establecimiento de un sistema de promesas, de derechos y obligaciones, activos y pasivos, créditos y débitos, fue un magnífico avance civilizador. Genera poder adquisitivo y nos permite hacer lo que sabemos hacer (dentro de nuestros límites éticos, físicos y ecológicos).

Sin embargo, un sistema de dinero público tiene que estar gestionado por una autoridad pública, como por ejemplo el banco central, el sistema regulatorio de contabilidad y el sistema jurídico y penal. De no ser así, lo gestionarán los intereses privados. Estos se dedicarán a saquear el sistema de ‘promesas’ monetarias acumuladas en forma de ‘ahorros’ y extraerán ‘rentas’ sin piedad, mediante usura o pagos de deuda por parte de aquellos que dispongan de activos.

En muchos lugares del mundo, los intereses privados han secuestrado el sistema monetario y han robado sus valiosos activos a los ahorradores e inversores. Los gobiernos no han sido capaces de actuar contra la corrupción y se ha demostrado la connivencia de políticos y banqueros. El resultado es la desilusión con los gobiernos democráticos y el ascenso de fuerzas populistas y antidemocráticas.

Ya es hora de restaurar una autoridad democrática y regulatoria que controle las finanzas mundiales, que levante el velo de secretismo que rodea el sector. He escrito La producción del dinero usando un lenguaje de sentido común que guíe a los ciudadanos a través del sistema monetario, y que explique la necesidad de contar con una supervisión democrática. Un mayor entendimiento dará poder a la sociedad para que actúe. La ignorancia no puede enfrentarse al corrupto sistema financiero porque la ignorancia solo conduce a la desesperación. Ya restauramos la democracia reguladora en una ocasión. Podemos hacerlo de nuevo.

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Ann Pettifor. Directora de investigación de la red sobre políticas macroeconómicas (PRIME).

La producción del dinero. Cómo acabar con el poder de los bancosAnn Pettifor. Traducción de Ángello Ponziano. Los libros del lince, 2017.

Traducción de Álvaro San José.

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