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Mentiras sobre lo que pasa en Venezuela

Juan Carlos Monedero | Comiendo Tierra | 31/03/2017

El 9 de enero de 2017, la Asamblea Nacional venezolana desconoció al Presidente de la República, Nicolás Maduro. Votaron a favor de ese golpe de estado constitucional todos los diputados de la oposición salvo los tres diputados del partido de Henry Falcón, quienes entendieron la gravedad de esa decisión. Venezuela es un sistema político presidencialista desde 1811, influido por el constitucionalismo norteamericano. Al Presidente le vota directamente el pueblo -a diferencia de un sistema presidencialista como el español, donde al Presidente le vota el Parlamento- y le corresponde al Presidente, que es el Jefe del Estado, la dirección del país. Cuando la Asamblea decidió desconocer el poder legítimo del Presidente se estaba poniendo al margen de la Constitución. La prensa internacional no dijo nada.

La gran discusión entre el Presidente Maduro y la Asamblea tiene que ver con las actas de tres diputados de Amazonas. Se ha demostrado que compraron votos entre otras muchas irregularidades, lo que obligaría a repetir la elección en esos tres casos. La Asamblea se declaró en rebeldía y decidió echar un pulso a la Presidencia de la República. A imitación del constitucionalismo europeo, cuando hay un conflicto constitucional entre poderes el Tribunal Supremo puede asumir competencias del Parlamento en los casos en que fuera necesario. Hasta un fantoche como Donald Trump ha tenido que asumir las decisiones recientes del Tribunal Supremo norteamericano. Con su tradicional irresponsabilidad, la derecha española llama a desobedecer el estado de derecho en Venezuela y la decisión del Tribunal Supremo. No me extraña de Esperanza Aguirre o Pablo Casado: el PP, especialmente en Madrid, ha financiado sus campañas electorales con dinero negro. Es decir, el PP lleva varías legislaturas usando maneras propias de golpistas. E históricamente, al menos desde 1936, tienen oído musical para esa partitura. Quienes digan desde España que los venezolanos deben desoír las decisiones de su Tribunal Supremo son unos irresponsables que tiren piedras no solamente sobre el tejado venezolano, sino también sobre el nuestro.

Por si fuera poco, esa Asamblea dominada por la oposición proclamó que el Presidente había abandonado su cargo (algo absurdo y evidentemente falso) y propuso convocar elecciones presidenciales en el plazo de un mes. Ese intento de golpe de estado desde el Parlamento no recibió ni una sola crítica de los que ahora dicen que hay un golpe de estado en Venezuela. Entre ellos, el máximo responsable de la OEA que ayer mismo se reunía en la Ciudad de México con ex presidentes latinoamericanos procesados por lesionar los derechos humanos, y el Departamento de Estado de los EEUU. Qué curioso que justo después haya salido la petición de Almagro de enjuiciar a Venezuela desde la OEA. El papel de Almagro como  Secretario General de la OEA está haciendo mucho daño a la tan necesaria institucionalidad internacional (Pepe Mujica ya se distanció de él de manera definitiva y dejó ver a quién se había vendido). Almagro lleva varios meses mintiendo. Por ejemplo, ha dicho en dos ocasiones recientes que a Venezuela se la ha aplicado la Carta Democrática de la organización (que, tras muchos trámites -ni siquiera iniciados-, podría llevar a su expulsión como ya ocurrió con Cuba pero nunca ha ocurrido con los Estados Unidos, pese a haber promovido golpes de Estado como el de Pinochet contra Allende). Pero era mentira, como demuestra que hoy mismo ha pedido a la OEA que aplique la Carta Democrática. Ergo miente. Todo el rato. Él sabrá por qué, pero en su Uruguay natal dicen que se ha vendido por un puñado de dólares a los que siempre han querido que América Latina sea el patrio trasero norteamericano. Washington siempre busca a un criollo para hacer la tarea del traidor. Almagro no vive en Montevideo.

El Tribunal Supremo de Venezuela ha usado un artículo de la Ley de Hidrocarburos -la principal riqueza del país- que establece que los convenios internacionales y las asociaciones con grupos extranjeros deben ser aprobados por la Asamblea. Pero la Asamblea está en situación jurídica de desacato, de manera que no puede -ni quiere- firmar ningún acuerdo, lo que pone en riesgo financiero a Venezuela. Es por eso que el Tribunal Supremo ha asumido las competencias estrictas de la Asamblea para la aprobación de esos contratos, de manera que el país pueda asumir los compromisos necesarios en un momento económicamente complicado por el hundimiento de los precios del petróleo (preguntémonos en España qué pasaría si se hundiera un 80 % el turismo).

El Tribunal Supremo no ha disuelto la Asamblea ni se han convocado nuevas elecciones para elegir nuevos diputados. Lo contrario de lo que están diciendo los medios de comunicación. Lo único que está haciendo el tribunal supremo es asumir unas competencias concretas para evitar que Venezuela se paralice mientras dure el desacato. Si los diputados de la oposición quisieran, el desacato desaparecería de inmediato -bastaría con que reconocieran que los tres diputados elegidos en la Amazonía no pueden hacer uso de su acta debido a las muchas irregularidades probadas-, pero les resulta mucho más rentable seguir regalando falsas portadas a la prensa internacional. La derecha internacional, esa que se regala entre sí viviendas oficiales y que tiene una trama global de fondos buitres -donde están los Aznar, Botella, sus hijos, De Guindos, Rato, Aguirre y toda esa tropa de malos españoles donde también se ha colado algún “socialista” como Felipe González- quiere tumbar a Venezuela, igual que han hecho con Dilma Rousseff en Brasil. ¿Quién que no esté vendido a esos intereses puede decir que asumir de manera temporal unas competencias esenciales para firmar unos contratos sin los cuales un país se quedaría entregado a los capitales internacionales es un golpe de Estado? ¿No son acaso los mismos que ven “normal” desconocer al Presidente del Gobierno y llamar a nuevas elecciones? Demasiados hipócritas.

Venezuela necesita mucho diálogo. El choque entre instituciones es malo para el país. Esa debiera ser la tarea de España: ayudar al diálogo. En todo el continente latinoamericano. En México -desde donde escribo- han asesinado este último mes a tres periodistas (¿Nos imaginamos lo que pasaría si hubieran asesinado a tres periodistas en Caracas?) y hay al menos 30.000 desaparecidos. El día a día de México es la aparición de fosas con cadáveres, la trata, el asesinato de mujeres, la desaparición de líderes sociales, la creciente pobreza y desigualdad junto a una impunidad del Estado estremecedora. Aún lloran en México a los 43 estudiantes de Ayotzinapa y el Presidente Peña Nieto se ríe de las víctimas no reconociendo las lagunas que apuntan al ejército, a la policía y a políticos vinculados al narco en la desaparición de las muchachas y muchachos. Parece que el PP y sectores del PSOE quieren ver a Venezuela convertida en México.  Para seguir la trama de los negocios.

Hay mercenarios que desearían abocar a Venezuela a una guerra civil. Creen que así podrían volver a recuperar el paraíso que tenían cuando controlaban el petróleo contra los venezolanos y venezolanas. Se equivocan, porque el pueblo venezolano no va a permitir que eso ocurra. Apuntar en esa dirección es querer llevar a Venezuela a un escenario terrible como los que ha creado la OTAN y las potencias occidentales en Oriente Medio. Ojalá el Estado de derecho que forma parte de los logros civilizatorios de Europa pueda funcionar también en Venezuela.  Esa es la principal tarea en la que podríamos colaborar los españoles en ese país: ayudar a reforzar el Estado de derecho. Aunque el PP de la Gürtel y la Púnica ¿qué va a enseñar?

Fue el diario El país el que celebró el golpe de estado contra Chávez en 2002 y fue el Presidente Aznar el que ordenó a nuestro Embajador a reunirse con el Presidente golpista. Ayudemos a que no vuelva a ocurrir nada de esto. Para ello, es esencial que los que no tienen otros intereses que los del dinero, dejen a la justicia funcionar. Y que nadie sea tan hipócrita para pedir en otros países lo que no pedimos para el nuestro.

5 Comments

  1. Fernandel
    Fernandel 31 marzo, 2017

    Importante artículo de Monedero, imprescindible para estar informado y a salvo del aluvión de manipulaciones que se nos viene encima. Esta mañana vi en un reportaje a Capriles ofreciendo, casi coaccionando a las Fuerzas Armadas a dar un golpe de estado en contra del Gobierno legítimo de la nación. ¿Podéis imaginaros cómo reaccionaría el gobierno del PP si a un político, candidato a la presidencia en España se le ocurriera otro tanto?.

    • jesus salas
      jesus salas 1 abril, 2017

      MIRA FERNANDEL, COME MIERDA.CAPRILES SOLO ESTA LLAMANDO A LOS MILITARES A QUE ASUMAN SU PAPEL, EN LA PRFESENTE SITUACION, PUES SEGUN NUESTRA CONSTITUCION ELLOS DEBEN OBEDECER LAS LEYES Y LA CONSTITUCION Y ESTA HA SIDO VULNERADA FLAGRANTEMENTE, POR GENTES COMO TU MONEDEROS E EL MARIQUITO DE IGLECIAS ES QUE ESPAÑA HACE TIEMPOI PERDIO ESA SUPUESTA GRANDEZA, UDS LA HAN POSTRADO CON SUS PELEAS DIVISIONISTAS CON PINTA DE AUTONOMIAS. ¿DE VERDAD HAN HECHO UNA ENCUESTA NACIONAL A VER SI DESEAN ESA SUPUESTA SEPARACION, LO QUE PASA ES QUE LOS GRUPETES DE GAYS Y LESBIANAS SON POCOS PERO GRITONES, CHILLAN Y SU OPINION ES LA UNICA que debe valer y los demas como mansos corderos se dejan apabullar

      • Julen Lizaso
        Julen Lizaso 1 abril, 2017

        Oye Jesús Salas…¿como puedes escribir de esa manera tan lujuriosa?.

        Aquí lo relevante no es quien ha escrito el artículo, sino el contenido del mismo, y si tienes un mínimo de madurez intelectual, aunque mantengas el mismo ánimo pasional, cíñete al fondo de lo que escribe Monedero sin quedarte a señalar el color de la pluma o de la tinta….

      • Mandarina
        Mandarina 3 abril, 2017

        Jesus salas… antes de hablar como hablas, y más aún en respuesta a Fernandel, deberías lavarte la boca con lejía. Fernandel es una persona con un sentido ético y moral que ya quisieras tener tu. Le llamas ‘come mierda’ porque eso es lo que eres tu. Y recuerda que en esta página se debate sobre opiniones con educación, sentido moral, ética, reflexión… y otras cosas que quizá tu no eres capaz de entender. Si tus argumentos se basan en insultar a personas que han demostrado suficientemente su valía humana, social y personal, es mejor que te dediques a visitar otras páginas.

        Aquí debatimos sobre política, sociedad, economía, filosofía, educación, alimentación… si tus argumentos son el insulto y la bazofia que viertes en ellos, es mejor que no sigas. Si no te gustan Maduro, Monedero, Iglesias, gays y lesbianas… no le votes, pero no dejes en esta página tu mierda. Nosotros no damos paso a insultos personales, quedas avisado.

  2. Fernandel
    Fernandel 3 abril, 2017

    Gracias Mandarina y Julen por vuestro apoyo pero en verdad no era necesario, no ofende quien quiere sino quien puede. Por otra parte este tipo de comentarios puede venirles muy bien a muchos venezolanos (y no venezolanos) para poder distinguir qué tipo de gentes son quienes quieren “salvar” a Venezuela de la revolución bolivariana.

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