Pulsa "Enter" para saltar al contenido

Haz lo que digo, pero no lo que hago

Defendí en su día a Ramón Espinar con el asunto del piso. Y lo hice con absoluto convencimiento. Creo que nadie es responsable de que su padre tenga contactos, y creo también que no es habitual que alguien a los veinte años y siendo de ‘casa bien’ se cuestione ciertas incoherencias éticas o, si por casualidad se las plantea, tenga las suficientes tablas como para saber enfrentarse a su entorno y su realidad: a su propia familia. Y no lo digo con segundas. El que sea perfecto que levante la mano. Además, y por lo que se sabe, especialmente por parte de los compradores, a la hora de la venta cumplió con creces con lo que se puede esperar en estos tiempos de una persona honrada.

Esto otro de las cocacolas, aunque pudiera parecer una chorrada, sí me decepciona muchísimo más. Y no compro las excusas del afectado ni del partido, ni lo del fango, ni mucho menos lo de poner el ventilador, por más que esté clarísimo que se le ha dado y se le dará a este hecho una difusión que jamás merecerán casos (delictivos, no de interpretación moral) de otras formaciones. Pero ya se cuenta con ello. O debería hacerse. El ‘y tú más’ (ojalá un ‘tú todo y yo nada’, que sería mejor) ya se da por hecho, si no ¿de qué diferencia hablamos?

Es desde esa perspectiva que una ‘tontería’ de este estilo, viniendo de donde viene, no es cualquier tontería. Y no lo es porque dice quién eres mucho mejor que el más exhaustivo perfil psicológico. Y lo que dice es profundamente negativo.

Si planteas un boicot contra una empresa, querido, llegando incluso a pedir formalmente que se retire el producto de la cafetería del Senado, o crees en lo que estás haciendo, que siempre es lo más seguro a nivel de imagen, o al menos le prestas atención a tu pantomima. De lo contrario acabas siendo fotografiado consumiendo en público su producto estrella (y a pares). Hay que ser gilipollas.

Comentaba lo de la inmadurez porque sí ofrece una explicación consistente. Esa misma que ya no tiene cabida una vez superado cierto umbral. Por ese mismo motivo no me resulta convincente como excusa realista, si hablamos un poco en serio y no con las fantochadas que se están esgrimiendo, lo de adaptar por necesidad las actividades políticas a un presunto imaginario colectivo, o peor, a la cosmovisión pijoflauta de escaparate. Aquello de que te mueves en un espacio que exige cierta imagen ‘de marca’ basada en el concepto que se tiene, acertada o equivocadamente, de ‘las masas’, para aparentar hacer algo sin plantear nada contundente. El posibilismo es teatro cutre, pero también es inseguridad, y quizá hasta incapacidad, por no entrar en escenarios mucho peores, y quizá más realistas. Y suele ocurrir lo que decía Lincoln: «Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Tampoco tiene ya demasiado sentido disgustarse. Lo de la ‘ilusión’ se acabó tiempo atrás, y lo que queda es resignación y una sensación de déjà vu muy desagradable. Pero, joder, como mínimo poned algo de empeño en guardar las apariencias, para que al menos no se haga muy cuesta arriba perder diez minutos de nuestro tiempo cuando llegue el momento.

2 Comments

  1. David M. García
    David M. García 6 abril, 2017

    De acuerdo con parte del artículo, pero no coincido tanto en su conclusión. Para el articulista la torpeza (o hipocresía, según se mire) de Espinar es extensible a todo el partido, pero me cuesta aceptar que un colectivo tan heterogéneo y en el que hay personalidades de trayectoria bastante sólida pueda ser definido por los actos de un solo individuo. Es posible encontrar una variedad enorme en la catadura moral, madurez e ideología de los miembros de una nimia cuadrilla de amigos, no digamos ya de un partido entero.
    Podemos no es una organización criminal nacida con el propósito de prolongar (mal) disimuladamente una dictadura como otro partido que no mencionaré para no encontrarme una citación judicial, es otra cosa. No confundamos la anécdota con estadística.

    • Gustaflex
      Gustaflex 6 abril, 2017

      Suscribo cada una de tus palabras David.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *