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Los médicos sabemos que las partes podridas de un organismo pueden infectarlo todo de manera irreversible

La charca que nos ahoga

Rafael Matesanz* | 20minutos | 27/04/2017

Decía Erich Fromm, uno de los impulsores del psicoanálisis, y como la mayoría de sus colegas no precisamente un alegrías, que «el estado se encarga de deprimirnos continuamente para poder controlarnos mejor». No creo en mentes superiores con estrategias para gobernar el mundo pero la actualidad está tan cargada de noticias deprimentes ubicuas en espacio y tiempo que cuesta creer que se hayan agrupado por mero azar.

Por mi trabajo en donación y trasplantes, he tenido la oportunidad impagable de presenciar de forma cotidiana los más increíbles rasgos de generosidad de la sociedad española. Desde la donación de los órganos de un hijo perdido trágicamente, hasta la cesión altruista de un riñón a alguien que no se conoce o el hermanamiento de sangre que supone una donación de médula con un desconocido del otro lado del mundo. Todo ello acompañado de una profesionalidad sin límites de miles y miles de trabajadores sanitarios y no sanitarios que hacen posible cada año salvar miles de vidas gracias a los trasplantes en toda España.

Pero frente a todos estos datos positivos que invitan al optimismo ¿cómo calificar las noticias de la Operación Lezo? No ya el hecho cada vez más habitual de distraer dinero público a bolsillos privados de políticos trincones, sino un verdadero pillaje institucional con múltiples derivaciones destinadas a obtener dinero de forma ilícita (todo presunto, naturalmente), con participación de todos los miembros de la familia, amigos, compañeros de partido, empresarios, ‘compiyogis’, antiguos ministros o expresidentes de comunidades, hasta 60 investigados…

Todos moviéndose en un clima de aparente impunidad o quizás no tan aparente, a la vista de que según las noticias que se han difundido estos días, los interesados recibieron información confidencial de lo que iba a ocurrir, no se sabe si de fuentes judiciales o políticas (aunque ambas cada vez están mas entrelazadas) con la posibilidad de evadir unos cuantos millones y destruir pruebas, un secretario de estado recibió a un familiar directo del mayor imputado, aparentemente para hablar del tiempo, un fiscal anticorrupción empeñado en que no es el momento o que quizás se les están atribuyendo demasiados delitos… Eso por no hablar de la obscenidad de unos trenes de vida que cualquiera que viva de un sueldo de la administración sabe (y Hacienda lo debería saber también) que son conceptos incompatibles salvo que se sea rico de familia.

No es ya que algún político robe, que eso lo llevamos viendo por toda la geografía española desde hace muchos años y bajo todos los colores. Es que en casos como éstos cualquiera puede ver que hacen falta multitud de agentes activos, pasivos o expertos en mirar hacia otro lado en una ceremonia de la confusión en la que los únicos que lo llevamos claro somos los ciudadanos que de una u otra forma estamos pagando la bacanal y que asistimos impotentes a este deprimente espectáculo.

¿Cuál de estas dos Españas es más real? Cuantitativamente y por fortuna la primera, la de los que trabajan duro por salir adelante y son capaces de las máximas muestras de generosidad sin esperar nada a cambio. Pero los médicos sabemos que las partes podridas de un organismo, y sin duda esta charca de sapos lo es, puede infectarlo todo de manera irreversible. En el mundo hay unos cuantos estados fallidos donde simplemente no se puede vivir y en los que la corrupción ha sido el factor desencadenante que ha acabado con la convivencia. Es necesaria una reacción colectiva y sin contemplaciones de toda la sociedad y sus representantes por la que eso de «tolerancia cero con la corrupción» sea bastante más que un eslogan.

Y para empezar: ¿alguien sabe de alguno de estos golfos que haya devuelto un euro de lo que se llevaron? El día que eso ocurra, a lo mejor se puede empezar a creer que algo cambia.

* Rafael Matesanz es exdirector de la Organización Nacional de Trasplantes

4 Comments

  1. beniezu
    beniezu 30 abril, 2017

    No solamente los intelectuales es necesario que las masas y sobre todo masas de trabajadores, las más afectadas por esta corrosiva corrupción, las que deben tomar conciencia de la situación y movilizarse, porque solo la organización la concienciación y la movilización serán capaces de arrasar esta lacra. Que nadie confié en este Estado y sus mecanismos porque es el propio Estado, todo su entramado derivado del franquismo, es la causa de esta corrosiva corrupción, su virus esta tan arraigado y enquistado en todos sus estamentos que es ya imposible su recuperación, Es un Estado enfermo y es tal su enfermedad que ya es irrecuperable. Tampoco confiemos demasiado en nuestros políticos profesionales porque forman parte de la corrupción el Sistema, todos ellos se alimentan de él. Es necesario organizarse al margen de estos profesionales, es necesario el surgimiento de nuevas gentes organizadas y, tal y como dice el autor del artículo, honestas y desinteresadas para enfrenta el desastre de lo que sin duda está siendo un Estado fallido, carcomido por la corrupción

  2. Gustaflex
    Gustaflex 1 mayo, 2017

    Ole y ole !

  3. angeles
    angeles 1 mayo, 2017

    El pueblo tiene que despertar y echar de una vez al franquismo del ppsoe

  4. Tony indignado
    Tony indignado 1 mayo, 2017

    La gravedad del asunto llega a proporciones impensables si sabiendo el PSOE y la muleta naranja quiénes son los causantes de la infección no lo impiden, lo cual a mi juicio, sería prevaricación.

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