Published On: Sab, May 20th, 2017

El Debate del Millón

Gregorio Morán | bez | 20 mayo 2017

No se trataba de saber quién robó el primer millón de euros sino de acercarnos a un fenómeno que se ha convertido en una auténtica epidemia. ¿Somos el país más corrupto de Europa occidental? Este fue el debate que se abrió en Oviedo hace unos días. Y si lo somos, ¿por qué?

Es cierto que tenemos antecedentes sospechosos. Nuestra mejor literatura antigua es por excelencia la picaresca y gira en torno al dinero y a cómo conseguirlo de manera tortuosa. Incluso El Quijote puede interpretarse no solo como novela de aventuras, sino como un alegato contra la trampa y un homenaje a la honradez en tiempos demasiado inclinados al robo.

Para acercarnos a lo nuestro de ahora no hace falta echar mano del pasado, ni siquiera de Mendizábal o Cánovas del Castillo, ínclitos corruptores del Estado. Basta con echar mano al pasado siglo, al franquismo y a esa curiosa pamema que fue la denominada “transición a la democracia”.

Después de una guerra civil pavorosa y una posguerra tan larga y castigadora que parecía una variante, casi una continuación, del conflicto bélico, el país añoraba que esos cuarenta años dieran paso a un régimen de libertades. En el fondo se pensaba en algo parecido a una gran amnistía. Pero era tal la ansiedad para llegar a las libertades -e importaba muy poco de qué manera se conseguirían- que se otorgaba una amnistía para todos y también para todo.

El desfalco al Estado y a la ciudadanía por funcionarios públicos, banqueros, partidos, grupos de presión, líderes políticos locales y nacionales, ha esquilmado el país

La libertad, entendida como un bien genérico y hasta virtuoso, concedía barra libre. Es cierto que no tenía el mismo sentido amnistiar a un preso político que a un estafador de altos vuelos, pero pelillos a la mar si lo importante consistía en que tras cuarenta años de dictadura, la sociedad se sintiera libre. Recuerdo que fue el Rey Juan Carlos, máxima autoridad del Estado, el primer estafador con puño y firma, cuando se quedó con los fondos que había enviado el Sha de Persia a la Unión de Centro Democrático, para una supuesta lucha contra el comunismo en los ayuntamientos.

Los trapicheos suculentos de los intermediarios, de la banca, de los partidos políticos para financiarse, fueron incrementándose hasta límites que cuesta incluso imaginar. El desfalco al Estado y a la ciudadanía durante las últimas décadas por funcionarios públicos, banqueros, partidos, grupos de presión, líderes políticos locales y nacionales, esquilmaron el país. Esa fue nuestra gran crisis económica y no la que los reyes de la estafa quisieron hacernos creer.

No fue la habilidad de Mariano Rajoy la que consiguió que nuestra economía no fuera intervenida, por más que lo haya sido hasta el punto de exigir cambios en la Constitución por el procedimiento de la emergencia y la ocultación, lo que evitó la intervención total fue la garantía del robo y la impunidad después de tantos años. Se trataba de cómplices veteranos y como dice el refrán “entre bomberos no se pisan la manguera”.

La pregunta del millón de euros es de fácil exposición y complicado enfoque. El fardo que ha dejado la corrupción sobre la vida española ha ido afectando a todos los ámbitos, y eso no se palía más que a partir de una rebelión civil, de cuyas posibilidades tengo muchas dudas. La estafa histórica y mediática ha calado demasiado en nuestro tejido social para evitar el optimismo.

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Displaying 1 Comments
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  1. LIDIA OSTROVSKY dice:

    Nadie de los que estan enel gobierno tiene las manos limpias, y el que las tiene no puede estar en funciones de gobierno, porque si no tapa a los defraudadores , no puede estar en el lugar que ocupa. El lema ES ESTAR Y CALLAR

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